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EXPO 2008

El azud hará al fin navegable el tramo urbano del Ebro la próxima semana

Expoagua someterá previamente todo el sistema de compuertas a dos pruebas de represamiento, en las que se emplearán tres días. La Confederación Hidrográfica ya ha concedido los permisos, aunque ahora se está a la espera de que baje el caudal del río.

El viejo sueño de hacer navegable el tramo urbano del Ebro se hará realidad la próxima semana, casi un siglo después de que vieran la luz los primeros bocetos y proyectos. La sociedad pública Expoagua iniciará en los próximos días las pruebas de represamiento, para lo que está a la espera de recibir oficialmente los permisos ya cursados por la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) y a que baje el caudal del río, que casi quintuplica el agua que bajaba hace una semana.

Si todo transcurre como está previsto, Zaragoza contará con una lámina estable de agua desde Vadorrey hasta el Puente de Santiago a finales de la semana que viene, después de unos tres días de ensayos. Fuentes oficiales de Expoagua explicaron ayer a este diario que el caudal del río alcanzó por la mañana los 690 metros cúbicos por segundo, por lo que no podrán comenzar las pruebas hasta que el río no esté por debajo de 415 metros cúbicos. El nivel empezó a bajar por la tarde.

Retención de agua limitada

Este número no está fijado por capricho, sino que es el caudal máximo que permite el sistema de seguridad del propio azud. Las compuertas se abaten automáticamente si se supera el caudal de 415 metros cúbicos por segundo para evitar que se eleve más el río y pueda llegar a afectar a los garajes del entorno por elevación del nivel freático.

Las citadas fuentes oficiales de Expoagua señalaron que el azud solo puede llegar a retener el 20% del agua que le llega, lo que influye en la duración de las pruebas. "Si baja mucha agua se puede llenar en un día y si hay poca, en dos", explicaron.

El azud podrá llegar a retener unos 800.000 metros cúbicos, casi la mitad del agua que bajaba ayer por Zaragoza.

La pretensión es someter a la estructura del azud a dos pruebas consecutivas de represamiento antes de ponerlo en servicio de forma definitiva. "Las compuertas se suben en una hora, pero luego se moverán en función del caudal para regular el agua que se retiene en el tramo urbano. No se puede dejar el río seco subiéndolas de repente ni tampoco provocar una subida brusca del nivel al desembalsar bajándolas de golpe", añadieron.

Si los dos ensayos son positivos como los técnicos esperan, el azud se pondrá seguidamente en explotación, gobernado por un sistema informático que subirá y bajará las compuertas en función del caudal para mantener el nivel del río en la cota de 189,80 metros. Esto garantiza que en periodo de estiaje haya, como mínimo, medio metro de calado a la altura del Puente de Piedra y de cinco centímetros en el Puente de Santiago. Por eso, se hizo necesario dragar el cauce el año pasado en tres puntos del recorrido para garantizar un canal de navegación que permitiera remontar el río hasta el meandro de Ranillas.

La altura de la lámina de agua en el entorno del puerto de Vadorrey será muy superior. Las embarcaciones tendrán garantizada una profundidad de 2,67 metros para maniobrar.

Las pruebas previas del sistema hidráulico se realizaron hace un mes y ahora se debe comprobar el comportamiento general y la estanqueidad de los siete vanos, que cuentan con unas compuertas de 24 metros de longitud y 2,6 metros de altura. Su peso ronda las 25 toneladas.

En estos primeros ensayos se bajaron y subieron durante 20 minutos cada una de las compuertas y luego se operaron en grupo las tres situadas de la margen izquierda y las cuatro de la margen derecha.

Además de la propia estructura para represar el río, se ha construido en la margen de Vadorrey una esclusa para que las embarcaciones puedan salvar este obstáculo de hormigón y acero. Los recintos de entrada y salida limitan su uso a barcos que superen los seis metros de anchura. También hay una escala de peces para que puedan moverse.

Últimos trabajos

Estos días baja por el tramo urbano de Zaragoza casi el doble del agua que puede retener el azud. Por ello, las empresas contratistas, FCC y Marcor Ebro, aprovechan para centrar su trabajo en los remates de la obra civil de la pasarela peatonal que remata la estructura, como los pasamanos, las juntas de dilatación y los repasos de pintura. Con una anchura de 10,5 metros, cuenta con mobiliario urbano y un carril bici para mejorar la permeabilidad entre las dos márgenes. El mantenimiento del azud será motivo de un nuevo concurso municipal.

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