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TUZSA despide a un conductor por sextuplicar la tasa de alcohol

El empleado, de 41 años, fue detenido cuando circulaba en un bus de la línea 142. El chófer dio un frenazo para evitar un choque y una pasajera resultó herida.

La Policía Local de Zaragoza detuvo la semana pasada a un conductor de TUZSA tras comprobar que circulaba con una tasa de alcohol seis veces superior a la permitida para los profesionales del transporte (0,15 mg/l). El empleado estaba adscrito a la línea 142, que conecta la estación intermodal de Delicias con el barrio del Actur, y fue obligado a soplar en el etilómetro tras estar a punto de colisionar con un turismo. Como consecuencia del brusco frenazo que dio el chófer, una pasajera resultó herida y tuvo que ser asistida por el personal sanitario de una ambulancia.

Según confirmaron ayer a este periódico fuentes de TUZSA, el trabajador, identificado como Carlos Enrique M. V., de 41 años, ha dejado de pertenecer a la compañía. Las mismas fuentes indicaron que la política de la empresa es "tolerancia cero con el alcohol", y este tipo de conductas son causa de despido. Sin embargo, parece que el propio conductor solicitó la baja voluntaria tras el suceso.

Los hechos tuvieron lugar el día 5 de mayo, sobre las 21.15, en el tramo de la avenida de María Zambrano más próximo a la urbanización de Kasan. Según informó el 092, en el incidente se vieron implicados el autobús urbano con matrícula Z-0311-BL, y un turismo matriculado en Huesca, en el que viajaba una mujer de 31 años. Ninguno de los dos conductores resultó herido, pero la brusca maniobra del autocar provocó la caída de una pasajera. Aunque esta persona recibió asistencia médica en el lugar del accidente, parece que las lesiones que presentaba no revestían gravedad, puesto que no fue preciso su traslado a ningún centro sanitario.

Por encima de la tasa penal

Según ha podido saber este periódico, parece que el conductor de TUZSA no circulaba con una sola cerveza de más. La tasa de alcohol que arrojó en las dos mediciones reglamentarias evidenciaban una ingesta de bebidas alcohólicas mucho mayor. De hecho, en la primera prueba dio 0,93 mg/l, y en la segunda, 0,95 mg/l. Se trata de una concentración de alcohol muy importante, ya que no solo supera el límite legal establecido para este tipo de conductores, sino incluso la barrera que convierte la sanción administrativa en penal.

Cuando los agentes interceptan a una persona al volante con una tasa de alcohol superior a 0,60 mg/l (desde el pasado mes de febrero, superar este umbral se considera delito), se inmoviliza el vehículo y se detiene al conductor. Sin embargo, en esta ocasión, no ha trascendido si los viajeros tuvieron que apearse del autobús o la empresa simplemente sustituyó al chófer.

El ex trabajador de TUZSA fue citado la semana pasada para juicio rápido, acusado de un presunto delito de conducción de vehículos de motor bajo la influencia de bebidas alcohólicas. Tras la última reforma del Código Penal, estas conductas se castigan con penas de prisión de 6 a 12 meses o multas de 360 a 144.000 euros. También se sanciona con trabajos en beneficio de la comunidad, por un periodo de 30 a 90 días, así como la retirada del carné de conducir entre 1 a 4 años.

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