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Ocho mil pacientes quirúrgicos del Hospital Provincial se 'mudan' en julio

En un mes, el centro sanitario reabrirá parte de su ala sur, con dos plantas de hospitalización, rehabilitación y despachos. El Royo Villanova y el Militar asumen desde el verano las cirugías de la instalación.

El Hospital Nuestra Señora de Gracia está a punto de entrar en una nueva fase de obras. Las celdas que las monjas utilizaban o el patio interior se están transformando para conseguir que esta joya arquitectónica siga manteniendo su función asistencial, que conserva desde el siglo XVIII. Y aunque no está siendo fácil lograr que la piqueta respete su valor patrimonial, su antigüedad y el ir y venir de miles de pacientes y de los 450 empleados (sanitarios o no) que trabajan aquí, las estancias que están a punto de ser entregadas rezuman frescura y solera a partes iguales.

"Los trabajos arrancaron en el ala sur y esta es la zona que se va a abrir parcialmente en unas semanas", concreta José María Arnal, gerente del sector sanitario I. El ala sur es la más próxima a la avenida de César Augusto pero, de momento, los pacientes seguirán accediendo al hospital por la entrada provisional que se habilitó en la calle de la Madre Rafols.

Comenzar a trabajar en este hospital supuso remover siglos de historia. Jesús Heredia, arquitecto de la obra, recalca el enorme trabajo que se ha hecho en la tercera planta, la antigua colchonería de las monjas. Una impresionante sala, que en pocas semanas se destinará a rehabilitación, conserva su estructura abuhardillada, atravesada por gruesos travesaños de madera que se han renovado.

Adyacente, queda la zona de despachos y, justo debajo, dos plantas de hospitalización, preparadas para más de 30 camas cada una. "Estas son las que se reservarán por si ocurre algo en la Expo, y por eso estarán entregadas antes del 14 de junio", concreta José María Arnal. Las ventanas, enormes, respetan la estructura original, así como los techos que, en la primera planta, son inusualmente altos.

En la segunda, por ejemplo, se conservaban hasta hace poco las celdas en las que dormían las monjas. Mantener la estructura original es casi un regalo para el paciente, que disfrutará de habitaciones más amplias de lo habitual (entre 22 y 24 metros cada una) con cierto sabor a las de las casas de antes.

Próximos traslados

Algunos pacientes y parte del personal se trasladarán a esta zona en breve, abandonando otros espacios que quedaron constreñidos por la maquinaria y el trabajo de los obreros. Pero otros saldrán para permitir que la reforma siga su curso.

"Optimizar el espacio e irse adaptando a las nuevas normativas está siendo un reto, siempre sellando escrupulosamente cada zona para que ni el polvo de las obras ni la suciedad alteren la bioseguridad en el hospital", coinciden Javier Vicente, el ingeniero de mantenimiento, y Francisco Muñoz, jefe de obras.

Ahora llega una época delicada, porque los que entran de lleno en la reforma son los quirófanos. Por ellos pasan anualmente unos 8.069 pacientes pero, a partir de julio aproximadamente, se despiden temporalmente del centro.

Actualmente hay tres salas de operaciones para grandes cirugías y otra para procesos locales, como la extirpación de verrugas, quistes... En unos meses, el hospital comienza el proceso para duplicar su capacidad quirúrgica, ya que, cuando todo culmine, tendrá seis grandes salas de operaciones y otras dos más sencillas.

Mientras, se ha llegado a acuerdos con dos hospitales, que ceden tanto quirófanos como las camas de hospitalización necesarias. La cirugía general pasa a ser absorbida por el Hospital General de la Defensa (Militar) y las intervenciones de otorrino y oftalmológicas, por el Royo Villanova.

Cuando esta fase termine, aún habrá que rehabilitar otras zonas. Especialmente singular será el uso que se dará al patio interior del hospital. Pensando en el elevado número de personas mayores que viven en esta zona de la ciudad, y en el hospital de día que se va a crear con 25 camas, aquí se habilitará una zona especial en la última fase de obras. En este patio, hoy tomado por las tejas y el utillaje, se habilitarán zonas para caminar, de distintas texturas y durezas, para quienes deben recuperarse o aprender a andar de nuevo.

Todo el conjunto supone un esfuerzo ímprobo y, para llegar a buen puerto, ingenieros, arquitectos, gerentes y sanitarios mantienen reuniones todas las semanas. Se prevé que la inversión de esta reforma, que arrancó en 2006, alcance los 15 millones de euros. Sobre su conclusión, Heredia prefiere mostrarse prudente. "Será entre 2009 y 2010, aunque en una rehabilitación en la que además se convive con los pacientes, nada es seguro", dice.

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