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Baldosas en movimiento

Tropiezos, caídas y algún que otro susto. Las calles de la ciudad, sobre todo del Casco Histórico, esconden más de una trampa en el pavimento para los peatones. Algunas víctimas incluso han presentado denuncias contra el Ayuntamiento.

A Charo Nates una baldosa rota del Casco Histórico le costó un esguince, una conmoción en la cabeza y varios meses de muletas. Hace más de un año que tropezó y acabó sin remedio en el suelo por una losa levantada en la calle de Méndez Núñez, pero todavía recuerda la indignación y la impotencia que sintió entonces: "No sabes qué hacer. No sabes dónde acudir. Puse una denuncia formal contra el Ayuntamiento de Zaragoza, pero no ha servido de nada", afirma.

Esta vía es precisamente una de las más deterioradas del Casco. Toda la vía es un baile de baldosas, algunas de ellas levantadas incluso varios centímetros. "No fui la primera ni voy a ser la última. Conozco a varias personas que se han caído y se han hecho bastante daño, pero nadie hace nada", comenta.

Pese a sufrir varias heridas y estar varias semanas de reposo, lo que más ha molestado a Charo es el "silencio administrativo" del Consistorio durante todo este tiempo. "Ese mismo día fui a la comisaría del Actur, en Pablo Ruiz Picasso, e interpuse la denuncia correspondiente, pero ni siquiera me han contestado", apunta.

Pero el caso de Charo es uno de muchos que pasan a diario en Zaragoza. La calzada de decenas de calles peatonales o semipeatonales son un circuito de obstáculos, muchas veces difíciles de esquivar. Sobre todo, en el entorno del Casco Histórico. Vías tan transitadas como Cinco de Marzo, San Lorenzo, Libertad o Pabostría... Muchas son un cúmulo de losas levantadas o rotas con las que la gente tropieza. "Las reparan a menudo, pero es inútil. A los pocos días están igual. He visto acabar en el suelo a decenas de zaragozanos", explica uno de los comerciantes de Méndez Núñez que prefiere guardar el anonimato.

Y si son frecuentes las caídas, también lo son los enfados de más de un viandante que acaba salpicado por un mal paso y una baldosa movida. Sobre todo, los días de lluvia o cuando acaban de limpiar la calzada. "En más de una ocasión, vas caminando por estas calles tranquilamente y terminas totalmente mojado y con la ropa sucia", recrimina Manuel Sánchez, vecino del Casco Histórico. "Deberían atender más este tipo de cuestiones, que son realmente la imagen de la ciudad", añade su esposa.

Los responsables del Área de Infraestructuras del Ayuntamiento de Zaragoza son conscientes de los problemas que ocasionan estos baldosines rotos. Se invierten cada año más de 3 millones de euros en la conservación del viario público. Una gran parte de este montante se destina precisamente a la reparación de losas sueltas o rotas.

Según datos facilitados por los propios servicios de Conservación del Consistorio, se llevan a cabo en torno a 600 pequeñas reparaciones de este tipo al año. En los últimos meses se han arreglado losas de las calles de Azoque, Pedro María Ric, Miguel Servet, La Amistad, Palafox, Ponzano, Santa Teresa de Jesús, Valle de Zuriza... Y la lista suma y sigue.

Fuentes municipales subrayaron que las brigadas municipales atienden estas cuestiones a diario. No obstante, reconocieron la dificultad para localizar estos desperfectos y animaron a los zaragozanos a alertar o informar al Ayuntamiento de las roturas que detecten en el pavimento. Las mismas fuentes hicieron hincapié en que existe un problema en las calles semipeatonales, ya que pocas baldosas resisten el paso de los coches y, aunque las recompongan, se rompen a los pocos días.

Para evitar este tipo de situaciones, el Consistorio zaragozano hará un esfuerzo para que la ciudad dé buena imagen para la Exposición Internacional de 2008. Prestará especial atención a la mejora del pavimento sobre todo en el centro y en el entorno del recinto de la muestra.

A esta mejora del pavimento hay que sumarle el bando que ha emitido el alcalde y por el que se ordena a las brigadas a que hagan un repaso general de pintura de los bancos, el mobiliario urbano, así como del alumbrado. También se ordena un detallado repaso de los jardines y se requiere a los propietarios de las fincas que adecenten las fachadas.

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