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El fiscal pide cárcel para los skins que causaron el atropello de dos jóvenes

Los acusados acorralaron a las víctimas y las persiguieron hasta que fueron arrolladas por un autobús urbano en la Gran Vía.

La fiscalía va a pedir dos años de prisión y una multa de siete meses y diez días para los skins que acorralaron a dos jóvenes y les persiguieron hasta que fueron atropellados por un autobús urbano en la Gran Vía de Zaragoza. Cada uno de los radicales, Rubén Guillén Anadón y Ángel Espino Garrido, ha sido acusado de un delito de amenazas graves, otro de lesiones por imprudencia y una falta de maltrato. Aunque los agresores formaban parte de un grupo más numeroso, la Policía solo logró identificar a un tercer implicado, menor de edad. El juicio debería haberse celebrado esta pasada semana, pero ha sido aplazado.

La acusación particular va a pedir una condena de cuatro años y nueve meses para cada uno de los rapados, a los que asiste la letrada Olga Oseira. Además de imputarles tres delitos -dos de lesiones y uno de amenazas-, esta parte entiende que se debe apreciar la agravante de motivos ideológicos. De hecho, mantiene que las víctimas fueron elegidas como objetivo por vestir un pañuelo palestino y un pin con "A" de anarquía.

Los hechos se produjeron sobre las 22.40 del 21 de enero de 2006. Según explicaron las víctimas, que entonces tenían 20 años, el grupo de skins estaba integrado por seis jóvenes varones, que llevaban el pelo rapado y vestían botas de estilo militar, ropa ajustada y cazadoras tipo "bomber". Tras causar el atropello, todos ellos se subieron a un bus urbano en la primera parada de la Gran Vía. Y fue la tarjeta de transporte que utilizaron los acusados la que permitió identificarlos posteriormente. Las víctimas reconocieron después a ambos como dos de las personas que les atacaron.

El abogado de los jóvenes agredidos vincula a los imputados con redes y grupos de carácter neonazi como "Blood and Honour", y explica que ambos son "sobradamente conocidos" por los funcionarios de la Brigada Provincial de Información. La acusación particular destaca su carácter "ultra agresivo", en especial el de Rubén Guillén Anadón, del que constan antecedentes penales por robo y una detención por amenazas y lesiones.

Los atropellados habían estado viendo la televisión en el domicilio de uno de ellos, y se dirigían aquel sábado a la zona de bares del Rollo. Cuando esperaban a que un semáforo se pusiera en verde, vieron acercarse por detrás a "seis o siete" chavales que cubrían sus rostros con capuchas y bragas militares. El grupo de skins rodeo a los jóvenes, e incluso se produjo un forcejeo. Para intentar escapar de sus agresores, los dos amigos echaron a correr. En ese momento, fueron arrollados por un autobús de la línea 35.

Por fortuna, el vehículo de Tuzsa los lanzó hacía un lado de la calzada, pero no les pasó por encima. Uno de ellos sufrió fractura y luxación de la cabeza del radio izquierdo, fractura del cúbito izquierdo y policontusiones, que le obligaron a estar hospitalizado 17 días. Su compañero sufrió esguince de tobillo con hematoma y múltiples erosiones en el cuerpo. En concepto de responsabilidad civil, el fiscal solicita un total de 21.000 euros. Como medida adicional, el ministerio público pide se dicte una orden de alejamiento por un plazo de dos años y medio, para que los agresores no puedan acercarse ni comunicarse con las víctimas.

Las detenciones de los skins se practicaron diez días después del ataque, en la capital aragonesa.

Contra las agresiones

La coordinadora antifascista de Zaragoza, junto con las asociaciones de vecinos contra el racismo, condenó la agresión, que se produjo el domingo, día 13, cuando un grupo de jóvenes de estética punk fue agredido supuestamente por entre 30 y 40 ultras del Real Zaragoza. Asimismo, critican la "negligente actuación policial que ante un ataque de 40 personas armadas frente a 6 detuvo únicamente a los agredidos".

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