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El Ejército presta sus mejores caballos a la primera escuela taller hípica de Zaragoza

Una veintena de jóvenes aprenden el oficio de herrador y mozo de cuadra en las instalaciones del antiguo depósito de sementales.

La Escuela Militar Ecuestre y el antiguo depósito de sementales del Ejército cuentan desde hace unos meses con unos invitados especiales en Miralbueno. Se trata de los veinte alumnos de la Escuela Taller de Torreabejar, la primera dedicada al mundo de la hípica en Aragón. Defensa ha puesto a disposición de estos jóvenes -seis chicas y 14 chicos, con una edad media de 19 años- sus privilegiadas instalaciones y algunos de sus mejores caballos, ejemplares de raza hispano-árabe, árabe, pura raza inglesa... Con ellos van a compartir los próximos dos años, aprendiendo el oficio de mozo de cuadra o herrador.

La proliferación de empresas de turismo rural y tiempo libre vinculadas al mundo del caballo ha multiplicado la demanda de profesionales con este perfil. Por ello, el director provincial del INEM, Rafael García Aznar, confía en que los alumnos de la escuela encuentren pronto una salida laboral. "Me consta que los propietarios de algunos picaderos ya se han pasado por aquí para preguntar", explicaba esta semana, durante un recorrido por las instalaciones del camino de Torreabejar. Según las últimas estimaciones, son ya medio centenar los negocios de este tipo abiertos en Zaragoza.

"Deben aprender a amarlos"

Los primeros seis meses se dedican especialmente a la formación teórica, pero el contacto con los animales ha sido casi inmediato. "Los chavales llegaron aquí en diciembre, y el segundo día ya estaban trabajando con los caballos", recuerda Elena Martínez, una de las monitoras de la escuela. "Pretendemos que aprendan a cuidarlos, a arreglarlos y, sobre todo, a amarlos", apunta. La plantilla de formadores es civil, pero existe un estrecho contacto con los profesionales del Ejército.

Según el director de la escuela taller, Fernando Montes, "todos los alumnos proceden de barrios de la capital o municipios del entorno". De las dos mujeres inscritas en el módulo de herraje, una presume de ser una amazona precoz. "Yo empecé a montar a los seis años y ahora acabo de cumplir los 19. Toda mi vida he vivido cerca de los caballos y ahora se me ofrece la posibilidad de seguir vivir también de ellos", señala Patricia Castillo, de Montañana.

Pero no todos los alumnos habían tenido un contacto previo con el mundo del caballo. De hecho, muchos de ellos reconocen que se matricularon porque les pareció una experiencia "atractiva y con posibilidades". La retribución económica es la misma que en otras escuelas taller. "Durante los primeros seis meses, la formación se compensa con una beca de seis euros diarios. Después, durante año y medio, cobran el salario mínimo interprofesional, 600 euros mensuales", explica el director del centro.

El coronel Alfonso Montilla, responsable de las instalaciones militares de Torreabejar, espera que el éxito de esta primera edición permita seguir formando profesionales "durante muchos años".

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