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Zaragoza

DENUNCIA

Alcorques a la espera de un árbol

En la capital aragonesa hay 1.682 hoyos vacíos repartidos por la ciudad. Algunos se convierten en papeleras improvisadas y otros en pequeñas trampas para los viandantes. El Ayuntamiento de Zaragoza plantó el año pasado 5.100 árboles en otros tantos huecos.

Algunos se convierten en papeleras improvisadas y otros en pequeñas trampas para los viandantes, mientras esperan la llegada de un árbol. En Zaragoza, 1.681 alcorques, el 3,2% del total, están vacíos, sin vida, normalmente porque su anterior inquilino ha muerto. Las Delicias, San José, Centro, Arrabal, Universidad... no se libran de un problema que afecta a toda la ciudad. Las asociaciones de vecinos suelen ser la principal fuente de quejas.

Oscar Pérez, de la Asociación de Vecinos del Barrio Jesús, advirtió de los peligros que suponen estos elementos. "Son agujeros que tienen un riesgo para los viandantes", denunció Pérez, que recordó que la función que tenían estos hoyos antes para guardar el agua, ya no tiene sentido con el sistema de riego por goteo. Por eso, reclamó que se tapen.

En este mismo sentido, el presidente de la Asociación de Vecinos de Las Delicias, José Luis Zúñiga, criticó que estos espacios se dejen con tierra y no se cubran para nivelarlos a la acera. Zúñiga explicó que la entidad vecinal va a enviar una propuesta al Ayuntamiento de Zaragoza para que se cierren estos agujeros, por ejemplo, en la avenida de Madrid. No obstante, recordó que el año pasado ya se puso en marcha una campaña municipal para rellenar los alcorques. En concreto, se plantaron 5.100 arboles en huecos vacíos.

Según datos facilitados por el Ayuntamiento, en las calles de Zaragoza hay 105.000 árboles, de los que 51.000 se encuentran plantados en alcorques. Cada dos años, se replanta toda la ciudad (un año, media, y el siguiente, el resto) y cada cierto tiempo, se ponen en marcha campañas para ocupar los huecos vacíos. Otras veces, se opta por taparlos, bien de forma temporal o provisional. En el primer caso, se coloca una lámina de plástico y después, se echa un mortero para que sea más fácil retirarlo en caso necesario. En el segundo, se pone un pavimento similar al de las aceras para disimularlo. Esto suele suceder cuando hay problemas de drenaje o cuando pasan por debajo diferentes servicios.

Pero también se combinan las dos cosas, es decir, alcorques con árboles y chapas o piedra de Calatorao. Ahora, el Ayuntamiento está comprando un tapas de materiales reciclados para ir colocándolas progresivamente. Estas actuaciones suelen ir vinculadas a las reformas de las calles.

Respecto a las reclamaciones por caídas, fuentes municipales indicaron que en 2007 solo hubo un expediente por esta causa y fue en Echegaray y Caballero, donde se estaban desarrollando obras. Desde 2001, se han registrado 27 informes.

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