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Los medianiles toman vida

Es una nueva manera de animar y decorar las paredes desnudas del Casco Histórico de Zaragoza. El último inaugurado ha sido el mural de la Torre Nueva, pero existen otros que recrean monumentos o dejan rienda suelta a la creatividad de los artistas.

Paredes desnudas, descuidadas, con desconchones o casi en ruinas van dejando paso, poco a poco, a medianiles en vivos colores que toman vida y a la vez se la dan al Casco Histórico de Zaragoza. Si estos días, Patrimonio de Urbanismo ha terminado de recrear la Torre Nueva en la plaza de San Felipe, otros muros llevan años alegrando las calles de la ciudad con reproducciones de monumentos históricos o bien dibujos originales en edificios particulares.

El objetivo de Patrimonio de Gerencia de Urbanismo es poder escenificar en diferentes medianiles de la ciudad las doce puertas que ha tenido la capital aragonesa. El próximo muro donde se quiere intervenir es el entorno del Mercado Central. Pero, desde hace tiempo, los zaragozanos pueden hacerse una idea en la plaza de San Miguel del aspecto de la Puerta del Duque de la Victoria, que fue construida en hierro en el siglo XIX y se erigió en honor del general Espartero, Duque de la Victoria. También, a pocos metros de ahí, en el Casco Histórico, se ha recreado la Puerta de Valencia, que fue bautizada así en la Edad Media por ser la salida hacia esa ciudad.

Pero si la historia va tomando vida a través de estos dibujos, en otros muros recogen la creatividad de los artistas. Dentro del programa La Frontera (en el ciclo Tercer Asalto), se recrearon manos gigantes manejando los hilos de unos títeres en la calle de Espoz y Mina y Cuatro de Agosto. Otro "trampantojo" (técnica pictórica que intenta engañar a la vista) imita la fachada de un edificio en la confluencia de Gran Vía con Goya. "Es una manera de mejorar algunos muros vacíos y sin vida. Me parece bien, siempre que el dibujo no sea ofensivo", comentó Manuel Sánchez, vecino del Casco Histórico.

Peor suerte corrió la escena urbana que durante años decoró la plaza del Rosario, en el corazón del Arrabal. En 2005 desapareció. La Asociación de Vecinos del Tío Jorge presentó hace un tiempo un proyecto para plasmar pictóricamente un imagen en homenaje de los escopeteros del Rabal en la confluencia de Manuel Lacruz y Mariano Gracia, pero no prosperó. "No aceptaron la idea, porque era un edificio donde iban a hacer viviendas de protección oficial", explicó el presidente de la entidad vecinal, Rafael Tejedor.

Según explicaron fuentes municipales, no existe mayor impedimento en pintar en los medianiles. Lo único que se tiene que conseguir es el beneplácito de las comunidades de vecinos implicadas y presentar una solicitud en la Policía Local y en la junta de distrito pertinente. Esta última valora la conveniencia de su estética para el lugar donde se ha solicitado. De hecho, estos murales no están considerados como grafitis. Una técnica que sí que está tipificada en la ordenanza municipal, ya que normalmente el mobiliario urbano es el que se convierte en el lienzo de estos artistas. "Con eso sí que no estamos de acuerdo. Manchan paredes, bancos y fachadas recién pintadas", criticó otra vecina del Casco.

Desde el grupo de CHA se alaba la iniciativa de tratar de embellecer el Casco con estos murales, aunque recuerda que estas pinturas se ven afeadas por los kilos de basura que se acumulan en esa zona los fines de semana. Este hecho cobra una mayor importancia ahora con la Expo, ya que CHA hace hincapié en que los turistas que paseen por el sector, "se encontrarán con la estampa con la que desayunamos todos los vecinos los fines de semana", censuró el coordinador de CHA en el Casco Histórico, Javier Ramírez.

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