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Zaragoza

Los vecinos de Casetas sugieren nuevos usos para impulsar el renacimiento de su Harinera

El Ayuntamiento protege el inmueble que había caído en el olvido y los colectivos del barrio rural ya le buscan nueva vida e imaginan cómo podría ser su rehabilitación.

C. P. B 07/05/2018 a las 05:00
La fachada que da a la calle Moncayo es uno de los elementos protegidos, de obligada conservación, por su interés arquitectónico.Marco

Se han metido en harina y no sabemos si estarán haciendo pan o magdalenas pero ruido sí hacen, y mucho. La asociación que se ha propuesto rescatar del olvido y dar nuevo uso a la Harinera de Casetas va poco a poco ganando adeptos a su causa. Entre otros motivos, porque acaban de celebrarse unas jornadas sobre patrimonio industrial en las que han presentado propuestas y recreaciones tan sugerentes como las que ilustran esta página.

Además, hace pocos días el pleno del Ayuntamiento de Zaragoza aprobó por unanimidad una moción de CHA instando a proteger y conservar la Harinera del Ebro –que así se llama el singular edificio del barrio rural– y el consejero de Urbanismo, Pablo Muñoz, anunció esta semana que ya se ha catalogado la antigua fábrica de manera completa. Aún queda mucho camino por delante para procurar nueva vida a un edificio que acumula dejadez y está semiruinoso, más aún después de algunos desprendimientos que se produjeron el pasado mes de noviembre. El inmueble, además, continúa en manos de un banco, aunque ya no parece llamado a albergar las 33 viviendas (tiene 3.200 metros de edificabilidad) que se preveían antes del estallido de la crisis inmobiliaria.

El patrimonio industrial

Tras años de olvido y la peligrosa caída de un revestimiento de su fachada, gerencia de Urbanismo se procedió a la revisión de cornisas y molduras, y cerraron vanos y huecos que podían favorecer el deterioro. "Este edificio se suma a otros equipamientos históricos de la ciudad que están siendo recuperados en este mandato", explican fuentes del gobierno municipal, que citan como ejemplos la Imprenta Blasco, los baños judíos, los depósitos de Pignatelli o la casa del director de la Montañanesa, algunos de ellos con meros proyectos de actuación. Obvian, además, lo sucedido con la factoría Averly, que provocó una mayor sensibilización de los zaragozanos en lo referente al cuidado de los espacios industriales y que "no se volverá a repetir" enCasetas, aunque tras el cierre ya se derribaron dos tercios de la fábrica –los no protegidos– para construir pisos.

El caso es que son los vecinos de Casetas, apoyados también por la asociación Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés (Apudepa), quienes no se cansan de proponer usos y mejoras e, incluso, han elaborado una serie de recreaciones sobre cómo podrían distribuirse los espacios tras la hipotética rehabilitación. Así, la plataforma Métete en Harina junto a la arquitecta Naira Gallardo firman una propuesta de reconversión en la que se especula con que se puedan crear espacios al servicio de los vecinos para trasladar la casa de juventud, la biblioteca, una sala expositiva y la escuela de música –con cuartos de ensayos y sala de conciertos–, "dada la tradición musical casetera", explican.

También proponen que se cambien algunos accesos, porque la espectacular fachada principal da a lo que antes era el nudo ferroviario "pero parece interesante plantear una serie de entradas a la parcela por las calles de Aragón y de Olmo para conectar mejor el equipamiento a la zona más populosa", explica la arquitecta con un máster en rehabilitación. También partidaria de recuperar elementos como los sótanos abovedados y de aprovechar los espacios fabriles: "Lo más interesante del edificio es la espacialidad, la calidad del espacio, comparable a cualquier arquitectura monumental", dice Gallardo. "Los usos programados en esta edificación han de ser compatibles con los preexistentes en memoria de su pasado industrial", añaden los ideológos de la propuesta, que no quieren "diluir la identidad" de la vieja Harinera.

La fábrica fue construida en varias fases, desde el primer almacén en 1913 al edificio principal en 1917, cuya fachada se embelleció después. Estuvo en funcionamiento hasta 2006 cuando comenzó su decadencia hasta el estado de abandono actual. Cuentan que la Harinera estaba "impecable" cuando echó la persiana, pero entonces apenas se consiguió que las administraciones protegieran las fachadas. Incluso la maquinaria y otros vestigios industriales del interior se echaron a perder.

 





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