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Ayuntamiento de Zaragoza

PSOE y CHA se alejan aún más de Santisteve y consideran un "fracaso" la gestión de ZEC

El PP descarta participar en una moción de censura y C’s cree que el regidor ofrece "ideas vacías".

M. López/J. L. Velasco. Zaragoza 18/11/2016 a las 06:00
Debate sobre el estado de la ciudad

No fue un buen día para el alcalde, Pedro Santisteve, ni para ZEC. No solo porque el resto de los grupos cargaron contra la gestión de los primeros 17 meses del gobierno municipal, que calificaron de "fracaso". Además de sufrir un cuatro contra uno, el regidor vio cómo se esfumaba cualquier posibilidad de un acuerdo de estabilidad con PSOE y CHA, sus socios de investidura, que le dieron un sonoro portazo para no verse salpicados por su gestión y que alertaron de que el rumbo que sigue ZEC puede dejar "en bandeja" el Ayuntamiento de Zaragoza al PP en 2019.

En la primera sesión del debate sobre el estado de la ciudad, Santisteve nada pudo hacer con su descripción del primer año de gestión ni con algunas propuestas, aún indefinidas, como el impulso de una estrategia de barrios comerciales o la revitalización de los distritos de Las Fuentes, Las Delicias o San José. O la implantación del vehículo eléctrico o la compra directa de energía. El bajo calado de sus iniciativas facilitó el debate a la oposición, que por la tarde arrolló a un alcalde que no supo manejar las réplicas.

Más allá del balance o las promesas, el interés estaba en las relaciones con el resto de los partidos y con la DGA, por la minoría política en la que está ZEC. Pese a que para llegar a cualquier mayoría necesita al PSOE, en su discurso matutino Santisteve se distanció de los socialistas. No solo por vincularlos con PP y Ciudadanos, sino por las referencias a la herencia recibida, sobre todo la económica. Solo les agradeció la investidura, los presupuestos de 2016 y las ordenanzas fiscales en 2017. Aunque no quiso descartar futuros acuerdos, fue frío hasta el extremo.

La ruptura la confirmó el PSOE, que planteó un discurso en clave de autorreivindicación. Tras una intervención durísima contra la gestión de ZEC, quizá la más contundente, rompió cualquier posibilidad de diálogo sobre la gobernabilidad. "El PSOE no participará del fracaso al que usted aboca a este Ayuntamiento", afirmó el portavoz socialista, Carlos Pérez Anadón, que avisó: "No permitiremos que dilapide la mayoría progresista".
Con múltiples referencias y halagos, Santisteve intentó seducir a CHA para vencer su soledad y le reiteró su oferta de entrar al gobierno, algo que no hizo con el PSOE. "Hemos sido capaces de construir un ejemplo de entendimiento y colaboración leal", afirmó. Los nacionalistas hicieron oídos sordos y le replicaron que antes de plantearse su entrada al gobierno deben conocer el modelo de ciudad de ZEC. "Pasito a pasito", le dijo el portavoz nacionalista, Carmelo Asensio, mientras acribillaba "la gestión errática y cargada de fracasos" de ZEC.

Santisteve buscó el acercamiento con la DGA. Tras cifrar en 100 millones de euros las competencias impropias delante del presidente aragonés, Javier Lambán, que acudió al debate, reafirmó su "voluntad de diálogo" para desbloquear la ley de capitalidad. No lo puso difícil. Asumió que la financiación que recibirá Zaragoza "no será la deseada durante un periodo transitorio de tiempo" y, aunque habló de "deuda histórica", rechazó reclamarla con efectos retroactivos.

Eso sí, no habló del Impuesto sobre la Contaminación de las Aguas (ICA) ni de la negativa del gobierno municipal para colaborar con la DGApara el cobro de este tributo. Mientras Santisteve tendía la mano a Lambán, el concejal de ZEC Alberto Cubero le hacía fotos y bromeaba sobre si estaba supuestamente dormido durante la sesión.

"¿Y los pobres sufren?"

El alcalde abrió la sesión por la mañana citando el último libro de Yanis Varoufakis, el exministro griego de Economía, que lleva el título ‘¿Y los pobres sufren?’. Avisaba así de que su extensa intervención, de hora y media, iba a tener una alta carga ideológica y que se aferraría a lo social. Miró más al exterior que a su gestión, pero no tuvo más remedio que hacer balance, para rebatir "la triste cantinela" que, según dijo, mantiene la oposición, esa que dice que ZEC "no hace nada". Eso sí, asumió "cierta ingenuidad" y "errores lógicos", aunque no fue más allá en la autocrítica. "Venimos de la calle y no veníamos aprendidos", afirmó. Se detuvo sobre todo en lo ordinario y suscitó risas cuando citó entre sus méritos la adquisición de chalecos para la Policía Local.

El laicismo, los presupuestos participativos, los esfuerzos de ordenación de las cuentas, las políticas sociales, los carriles bici o la vivienda fueron algunas de las cuestiones más destacadas. Recurrió al mensaje del "urbanismo de las cosas sencillas" para atacar a PP, PSOE y Ciudadanos por apoyar supuestamente el modelo de desarrollos urbanísticos en la periferia frente a la ciudad consolidada. "No podemos permitir la sumisión de Zaragoza a intereses particulares", insistió.

Ante lo magro de su balance, lanzó algunas propuestas para tratar de hacerse con el debate. Citó el acuerdo para ampliar en 100.000 metros cuadrados Mercazaragoza, un proyecto heredado del PSOE. Anunció un plan de implantación de la movilidad eléctrica, la incorporación de 20 autobuses en 2017 para renovar parcialmente la flota e implantar la recogida selectiva de residuos de materia orgánica.

Apostó por la compra directa de energía eléctrica para ahorrar un millón de euros al año, o impulsar una estrategia de barrios comerciales, con acciones en materia de movilidad, mejora urbana o ayudas públicas. También planteó impulsar un plan para mejorar el eje este-oeste, en Las Delicias, Las Fuentes y San José, aunque todavía sin concreción. También abogó por crear antes de fin de año una oficina municipal contra el fraude y la corrupción, que ya propusieron tanto el PP como el PSOE.

La oposición, sin piedad

Si PSOE y CHA cargaron duro, el PP no tuvo piedad. Su portavoz Jorge Azcón dijo que el gobierno de ZECes de "extremistas y aficionados", atacó su fragilidad, su estrategia de enfrentamiento, su "autoritarismo" y la "ingobernabilidad". Exigió a Santisteve que aclare si presentará una cuestión de confianza para aprobar los presupuestos "por decreto", a lo que el alcalde no contestó. Y, ante la fractura de la izquierda, lanzó un aviso a los socialistas: "El PP no va a participar en cambios de sillones", en alusión a una hipotética moción de censura. Sara Fernández, de Ciudadanos, atacó el "sectarismo" de ZEC, un gobierno que solo ofrece "ideas vacías".


A la espera de que hoy se voten las propuestas de resolución, Santisteve no pudo ocultar su frustración. Dijo sentirse "decepcionado" con el debate, protestó por el hecho de que la oposición hubiese obviado sus propuestas y por el bloqueo a su gestión. Su despedida sonó a derrota: "Yo no vengo a ganar ni a perder".




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