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CONVENCIÓN AUTONÓMICA DEL PSOE

Zapatero trata de zanjar en la convención socialista de Zaragoza el debate sucesorio

Iglesias le ofrece el «apoyo sólido» de los socialistas para los comicios de 2012 y dice que «respetará sus tiempos». El presidente del Gobierno elogia el pacto social e invita a todos los partidos a sumarse.

Había mucha expectación, pero la incógnita no se despejó. El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, eludió ayer -en el cierre de la convención autonómica en Zaragoza- aclarar su futuro y trató de zanjar el debate sobre su sucesión con una petición a los suyos en «este año clave»: no hablar del PSOE. «No hablemos del futuro del PSOE sino del futuro de España, que es lo importante», reclamó. Estas fueron las únicas referencias del líder socialista a un asunto que ha planeado el cónclave socialista, del que han surgido algunas de las propuestas electorales para los comicios autonómicos de mayo.

No obstante, sí tuvo palabras de agradecimiento para sus compañeros por «el apoyo incondicional, permanente y el afecto en la tarea de gobierno y de partido». Recogía así las palabras del día anterior del vicesecretario general del PSOE, José Blanco, que lo calificó como «el mejor socialista» de la historia; del presidente del partido, Manuel Chaves, que elogió «la grandeza de su liderazgo»; y del secretario de organización, Marcelino Iglesias, unos minutos antes.

El también presidente de Aragón le había ofreció a Zapatero «el apoyo sólido y rocoso» del partido «para las elecciones de 2012» (repitió en dos ocasiones la fecha), dejando entrever su continuidad. Pero, rápidamente matizó sus palabras: «Respetamos tus tiempos y tu decisión». En este sentido, Iglesias también advirtió de que «la primera obligación del partido es apoyar al gobierno y cuando las cosas son difíciles, con más orgullo» y recordó que ahora es un momento complicado de reformas.

Precisamente, Zapatero defendió una vez más la necesidad de acometerlas «porque son buenas para el futuro de España». No obstante, consciente del coste que tanto la crisis como estas medidas pueden suponer en los resultados electorales, animó a los candidatos a «trabajar con convicción más que con preocupación». Les recordó que «tenemos un pueblo maduro y sensato» y que «el esfuerzo de hoy, traerá frutos buenos para España». E hizo un llamamiento a continuar la senda del «diálogo constructivo» iniciado con los sindicatos y los empresarios. «Tenemos las elecciones por delante, pero es más importante llegar a acuerdos y consensos. Es una prioridad», afirmó el líder socialista, que apeló a imitar los pactos de La Moncloa de 1977.

El presidente del Gobierno también aprovechó su intervención en la capital aragonesa, ante prácticamente todos los miembros de su ejecutivo y todos los candidatos autonómicos, para deshacerse en halagos hacia los sindicatos y la patronal, de los que dijo sentirse «orgulloso», tras haber alcanzado un pacto sobre la reforma de las pensiones que da un respiro a los socialistas. Mañana este y otros acuerdos sobre energía, educación, industria, políticas activas de empleo e investigación se escenificarán en La Moncloa.

Pese a su tono conciliador para tratar de sumar a todas las fuerzas políticas -incluido el PP- a este pacto económico y social, no desaprovechó la ocasión para reprochar a los populares que cuando hubo que reducir el déficit «jugaran a que cayera el gobierno». «Ahora que saben que no es posible, espero que se sumen al acuerdo», confió.

Aunque le dedicó menos tiempo que al gran pacto, Zapatero también destacó los beneficios del Estado autonómico y los tres objetivos fijados en la convención para las comunidades y que «coinciden» con el plan del gobierno: austeridad, reformas y cohesión social.

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