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CUMBRE SOCIALISTA

Y el 'iPad' apareció en sus vidas

Más pendientes de las redes que del discurso programático, los socialistas evidenciaron ayer que lo suyo es una campaña 2.0, 3G o lo que quiera que las nuevas tecnologías les de apariencia de modernos.

Iglesias, en el plató acristalado y circular de la televisión del PSOE, cuyas luces atienden a la colorterapia.
Y el 'iPad' apareció en sus vidas
ESTHER CASAS

Qué lejos quedan los megáfonos, las octavillas y las chaquetas de pana. Ayer todo eran 'iPads', 'tablets PC' y un cartel de 3 x 3 metros con las blogueras siglas 'BLG' que, colgado a escasa altura, golpeó en la cabeza a más de uno.

Los protagonistas de la convención del PSOE no estaban ayer pendientes de si sus camisas de rayas hacían efecto 'moiré' en las pantallas o de si el fucsia combinaba bien con el rojo del escenario (¿verdad que no, ministra Pajín?), la mayor de sus preocupaciones en la mañana de ayer era comprobar si 'la Almunia' llegaba a ser 'trending topic' en Twitter. ¡A nivel nacional y no solo en la ribera del Jalón!

Las redes sociales, aún etéreas e intangibles, tuvieron ayer tanta presencia como el fantasma sucesorio de Zapatero, que también sobrevoló el ambiente en los corrillos. Y puesto que parece haber una querencia por lo tecnológico y lo moderno, si se realizara una 'nube de tags' (esto es, una estadística de los términos más repetidos ayer por los participantes), sin lugar a dudas 'eficiencia', 'austeridad' y 'bienestar' encabezarían la lista. También, y he aquí lo divertido, podríamos encontrar en ella vocablos surrealistas como 'renacionalización', 'ceguera cortoplacista' o 'bata de guatiné'.

Este último se lo debemos al ministro Gabilondo, si fuera un personaje de una 'sitcom' estadounidense, diríamos que protagonizó hasta dos 'standing ovations', esto es, hizo que el público rompiera en aplausos puesto en pie. Y es que el ministro se ganó al Auditorio con su verbo florido y su gracejo, con el que recomendó incluso a los niños pequeños que lean el artículo 2 de la Constitución antes de irse a la cama. Primero los Lunnis y luego la 'Consti'.

El buen hacer de Gabilondo dejó en evidencia a quienes no poseen sus dotes de expresión y, sin embargo, compartían su mesa. Cuando los políticos tratan de visitar el Parnaso y echar mano de símiles poéticos parece claro que las musas... los rehuyen. Hasta cuatro socialistas diferentes recurrieron ayer a la manida analogía del partido de fútbol (que si hay partido hasta el último minuto, que si la liga no termina el 22 de mayo, que si no hay rival pequeño...) y los que pretendieron ser más originales naufragaron hablando de timones, rumbos náuticos y peces en ríos revueltos.

Estas metáforas acabaron por empalagar casi tanto como la manía del citarse unos y otros con la fórmula «compañero» seguida de un nombre propio, que muchos de los presentes ignoraban a quién pertenecía. Así, «compañero Manolo» venía a ser el trasunto literario de Manuel Chaves y «compañero Valeriano» no respondía, lamentablemente, a una consigna secreta para que entrara una mesa repleta de roscones de San Valero.

 

'Glamour' en sillas de plástico

Esta camaradería acompañada de mensajes mesiánicos («tenemos la ilusión de mejorar el mundo») sonaba un poquito trasnochada o, acaso, 'revival' como las muchas coderas y gafas de pasta que se lucieron ayer en la Multiusos. Porque 'glamour', lo que es 'glamour' hubo más bien poco. La masificación nunca ha sido buena compañera de la elegancia (véase lo fino que le queda a la oposición repartir platos de paella) y, ayer, con más de 2.000 participantes era difícil encontrar algo con lo que regalarse la vista. Y eso que la cosa fue de ojos y de ojeras, como las que lucía el ministro Gómez al que pasan factura las últimas noches en vela negociando el acuerdo de las pensiones. Una señora con ínfulas de optometrista recordaba a Pajín que «rosa con rojo, puñetazo en el ojo», mientras que unas filas más allá Pepiño Blanco mostraba sus desnudas retinas al mundo, orgulloso, tras romper definitivamente con las gafas. Para lo que no hacía falta 'cucar' mucho los ojos era para ver a Chaves porque el buen andaluz gesticulaba (y casi zapateaba) más que la intérprete de signos que le acompañaba. Hasta aquí el apartado oftalmológico y, para no iniciar 'capítulo otorrino', baste apuntar que se agradeció que en los tiempos muertos se 'pincharan' por megafonía canciones de The Police antes que de Pitingo, más afín al PP.

¿Más personajes que no en cuerpo pero sí en alma visitaron la convención de ayer? Nayim apareció en el discurso del candidato ceutí e, incluso, el «compañero Manolo» evocó a Juana de Arco asegurando que «no tenemos vocación de quemarnos en la hoguera». Está bien que avisen antes de prender la llama. Al menos, para que dé tiempo a los tuiteros socialistas a crear la etiqueta #nosomosmuydechamuscarnos.

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