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HISTORIA DE UN ASESINATO

Una emboscada mortal entre curvas, bojes y un paisaje de postal

En el lugar del crimen solo queda una huella: el monolito que denuncia el 'vil asesinato'Aún hay curiosos que llegan atraídos por el suceso a la panadería de Villarreal, donde fue visto con vida por última vez Miguel Grima

Han pasado 1.037 días desde que el alcalde de Fago, cuando regresaba a casa, bajó del coche a retirar unas piedras que le impedían el paso en la carretera de Majones y recibió el disparo de una escopeta en el pecho que le ocasionó la muerte. Y después de estos casi tres años, la única huella que aún perdura en el lugar de aquel atroz crimen es el monolito que en su día se levantó con una inscripción pirograbada en la madera ("Aquí fue vilmente asesinado Miguel Grima Masiá") y con dos emotivas citas del dramaturgo y poeta alemán Bertold Brecht y de un 'hombre legal'.

 

Unas pinzas en el tendedor y una antena parabólica son los únicos signos de vida en Casa Antoniales, la vivienda de Santiago Mainar donde regentaba un negocio de turismo rural hasta que fue detenido. Su nombre todavía aparece en la guía telefónica, aunque nadie contesta al otro lado.

 

Allí, siempre según el escrito de conclusiones de la Fiscalía, fue donde el 12 de enero de 2007 ideó la "emboscada" para acabar presuntamente con la vida de Grima, a quien consideraba "perjudicial para los intereses del pueblo", y donde cogió el cartucho con el que cargó el arma homicida. Tras ello, tuvo que caminar casi dos horas de noche por la carretera HU-V-2021 en dirección a Majones hasta encontrar el lugar más idóneo para su 'trampa'.

 

Y es que sabía que aquella misma tarde, Miguel Grima había conducido con su coche los 52 kilómetros que separan el pueblo de Jaca para reunirse con otros alcaldes en la sede de la Comarca de la Jacetania, donde fue "uno de los que más intervino", recordó en su día el presidente, Alfredo Terrén.

 

Alrededor de las 21.00, el alcalde salió de Jaca y justo antes de tomar el desvío hacia Fago, paró en la panadería de Villarreal de la Canal a comprar dos barras. Este hecho aún hoy suele atraer a algunos curiosos al negocio, según comenta un dependiente. "Hay gente que aún nos pregunta dónde está Fago para ir a hacerse una foto, pero tampoco les damos muchas pistas porque a los vecinos no les gusta", comenta.

Siguen cayendo piedras

La carretera de Majones sigue siendo una vía estrecha y sinuosa que avanza entre las cortadas de la montaña y un paisaje de postal y donde falla la cobertura del móvil. En algunos tramos, el conductor se topa con pequeñas piedras desprendidas, como las que presuntamente Mainar usó en su día para obligar a Grima a detener su vehículo tras una curva a 11 kilómetros de Fago y dispararle a traición.

 

El último escenario que completa la secuencia del crimen se sitúa a unos 10 kilómetros en dirección opuesta. Allí se levanta la ermita de Santa Lucía, a donde se llega tras un kilómetro de pista que arranca desde la N-240, poco antes de llegar a Berdún. En sus alrededores, aprovechando los bojes y carrascas que crecen a ambos lados del camino, abandonó el vehículo de Grima para regresar a Fago andando por la carretera y por el monte, según confesó en su día a la Guardia Civil. Sobre las 4.00 de la madrugada, entró en Casa Antoniales y se echó a dormir porque "estaba muy cansado de todo", declaró. Al día siguiente, ya descansado, escondió la escopeta dentro de un camión con matrícula extranjera aparcado en un restaurante de Puente La Reina, concluye el fiscal.

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