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Turismo rural

Los museos de los pueblos, retazos de historia

Pequeños municipios aragoneses han creado espacios museisticos para conservar y difundir los elementos más singulares de sus tradiciones y patrimonio cultural.

Museo Etnológico Casa Farrantón, en Castillonroy, Huesca.Ayuntamiento Castillonroy

La historia de un pueblo, por muy pequeño que sea, nunca es insignificante. Cada localidad atesora un pasado que constituye un patrimonio cultural que merece conservarse y difundirse. Así lo han entendido muchos municipios aragoneses que han ido recuperando edificios o espacios abandonados, así como maquinarias, objetos cotidianos y elementos de arte popular que recuerdan cómo era la vida en el pueblo en otras épocas y añaden un elemento atractivo para el visitante que se acerca a la localidad.

Estos pequeños museos nacen en ocasiones de colecciones privadas, como es el caso de Eugenio Arnao, que encontró el lugar idóneo para su Casa del Gaitero en Aguarón «porque es una localidad con una gran tradición musical: en 1848 aquí se fundó la primera banda municipal de Aragón y todos los vecinos saben tocar algún instrumento». Lo de gaitero es «porque así se llama a cualquier músico callejero».

La aportación de todos los vecinos dio vida al museo de Castillonroy, para el que cedieron objetos domésticos, aperos de labranza y otras posesiones familiares. La iniciativa popular es también esencial para atender a los visitantes; el teléfono del alcalde, Francisco Rivas, es el que aparece para pedir una visita, de las que él u otro de los vecinos se ocupan personalmente. Para Rivas es esa cualidad personal y vivida de los objetos lo que más conecta con los visitantes: «Les gusta sobre todo la cocina, con el hogar, o la bodega, porque se conserva tal cual».

Castillonroy: Museo Etnológico Casa Farrantón

La trilla con la que se segaba la mies en la era, las tijeras de esquilar ovejas cuando la lana aún se cardaba artesanalmente, el hogar de leña en el que se cocinaba y calentaba la casa a un tiempo... estos pedazos de la vida cotidiana de un pasado no tan lejano son los que pueden verse en Casa Farrantón, una vivienda familiar recuperada por el ayuntamiento de Castillonroy para mostrar esta colección de interés etnológico, formada por aperos de labranza, objetos doméstico y ropajes antiguos salidos de las propias casas de los vecinos de la localidad. Más de 250 piezas que recuperan la vida, costumbres y artes populares de Castillonroy y La Litera, distribuidas en tres salas, a las que se suman el trujal y la bodega, mantenidos como cuando estaban activos. Suele estar abierto en festivos y vacaciones. Fuera de esas fechas, las visitas se atienden llamando al 616 992 803.

Museo de instrumentos populares, La Casa del Gaitero, de Aguarón, en Zaragoza.

Aguarón: La Casa del Gaitero

El percusionista Eugenio Arnao compró en Aguarón esta antigua residencia sacerdotal hace doce años salvándola del abandono. Ahora es un museo de música popular. De los 3.000 instrumentos, de percusión y viento, que forman su colección, ayer había 857 expuestos. «Van rotando porque los uso, y saco unos por otros», explica Arnao que tiene claro cuál es que más llama la atención a los visitantes: «el taiko chino, un tambor de un metro de diámetro que, por supuesto, les dejo tocar. Retumba toda la casa». Las visitas se solicitan en el 650 099 043 («si no estoy yo, atiende mi vecino Javier Ruesca, director de la banda de Aguarón», explica Arnao). Por grupos tiene un precio individual de dos euros; una jornada con taller de construcción de flauta y comida en la vecina sierra del Algairén tiene un coste de 5 euros. Para visitantes sueltos «hay una cajita a la entrada donde dejar la voluntad».

Museo de Documentos Históricos de Mosqueruela, en Teruel.

Mosqueruela: Museo del Documentos Históricos

El extenso archivo de la iglesia de Mosqueruela, donde se conservaban los documentos de la medieval Comunidad de Aldeas de Teruel, es el germen de este museo que cuenta con cartas, libros de cuentas, notas... expuestos en sus vitrinas. La cuidada caligrafía es lo que más sorprende a los visitantes, aunque también acuden «expertos y aficionados a la grafología», explican en la Oficina de Turismo (Tel.: 627 709 360), donde reservar la visita. Muestra también útiles de escritura: plumas de ave o de madera, tinteros, tablillas de piedra... y ediciones en facsimil de documentos históricos como el Vidal Mayor o el Tratado de Tordesillas.

El museo de las momias de Quinto recibe mil visitantes en su primer mes

Quinto: Museo de las Momias

El pasado mes de junio abrió en la localidad zaragozana de Quinto el Museo de las Momias, una iniciativa única en toda España. La respuesta no se hizo esperar y ya el primer fin de semana recibió 300 visitantes. Las momias que se exponen corresponde a 15 cuerpos del siglo XVIII y principios del XIX que se hallaron, en perfecto estado de conservación, al realizar obras de rehabilitación en la antigua iglesia de La Asunción de Quinto, más conocida como El Piquete. En el suelo de este templo mudéjar se encontraban enterrados estos restos que corresponden tanto a hombres como a mujeres y también a niños y niñas de pocos años. Además de los restos momificados, los visitantes también pueden ver expuestos en vitrinas distintas vestimentas, zapatos, ornamentos y objetos funerarios. Los precios de la visita varían entre los 5 euros y los 7 euros (entrada general). Más información y venta 'online' de entradas aquí. 

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