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Teruel dice adiós al bombero fallecido en el incendio de Corbalán

Funeral de Ramón Conejero Belmonte
Teruel dice adiós al bombero fallecido en el incendio de Corbalán
EFE

Familiares, compañeros, vecinos y políticos han asistido al funeral de Ramón Conejero, el bombero fallecido este jueves cuando participaba en la extinción de un incendio forestal en Corbalán (Teruel), una persona muy conocida en la sociedad turolense.

El féretro con el cuerpo de Ramón fue llevado a hombros por sus compañeros hasta la Iglesia de Nuestra Señora de la Fuenfresca en Teruel, donde fue recibido por un pasillo que le formaron los propios bomberos, que se encontraban muy afectados.

Ramón Conejero, de 47 años, bombero profesional de la Diputación Provincial de Teruel (DPT) y natural de Teruel, casado y con dos hijos, falleció cuando la motobomba que conducía se precipitó por un barranco desde un camino forestal.

A su funeral han asistido, además de su viuda y familiares, el presidente del Gobierno de Aragón, Marcelino Iglesias, los consejeros de Medio Ambiente y Presidencia, Alfredo Boné y Javier Velasco, respectivamente, el alcalde de Teruel, Miguel Ferrer, la subdelegada del Gobierno en Teruel, María Victoria Álvarez, y el presidente de la DPT, Antonio Arrufat.

Centenares de personas han abarrotado el templo, por lo que decenas de vecinos que querían despedir a Ramón han seguido el funeral desde la calle, así como bomberos de otras unidades.

Uno de sus compañeros en el Parque de Maquinaria de la Diputación lo ha definido como "un compañero extraordinario, una persona excepcional y muy conocida en todo Teruel".

Tras recordar que Ramón, junto con su mujer, había hecho dos esculturas colocadas en diferentes puntos viarios, otro compañero ha afirmado que era, además, un buen trabajador y un buen amigo.

Por su parte, el presidente de la Diputación Provincial de Teruel, Antonio Arrufat, ha dicho que ayer fue un día "muy duro" al fallecer una persona conduciendo en acto de servicio, "seguramente por su excesivo celo por llegar al punto de destino".

Ramón era una persona "muy vinculada y muy próxima a la sociedad turolense", ha recordado Arrufat, quien ha agregado que hay muchos incendios pero se debe que pensar en las vidas humanas porque no se recuperan.

Al funeral han asistido bomberos de los parques de Calamocha, Alcañiz y Teruel.

 

Un bombero experimentado

El bombero de la Diputación Provincial Ramón Conejero Belmonte, de 47 años, falleció sobre las diez y media de la mañana al precipitarse el camión motobomba que conducía por un barranco de veinte metros de profundidad en la zona de Corbalán, cuando se acababa de incorporar a las labores de extinción apoyando a una cuadrilla forestal.

Ramón Conejero, un bombero experimentado que trabajaba en el parque de la Diputación desde 1990, tuvo la mala fortuna de caer por un desnivel en el que prácticamente no había pinos ni vegetación, lo que, según fuentes cercanas a los retenes, hizo que la motobomba que conducía se precipitase por el talud sin freno alguno. El operario se trasladaba hacia uno de los focos incendiados con el camión cargado de agua.

El suceso ocurrió en un terreno situado entre Corbalán y El Pobo, en las proximidades del paraje natural de Castelfrío, en las inmediaciones de una pista forestal. Sus compañeros alertaron inmediatamente del accidente a los servicios de emergencia, tras lo cual se activó el dispositivo de rescate, en el que intervinieron, además de un grupo de tres bomberos, los servicios sanitarios del 061 y el helicóptero medicalizado. Nada se pudo hacer, sin embargo, por salvar la vida de Ramón, ya que falleció en el acto, en el mismo lugar del accidente.

El cuerpo sin vida del bombero fue evacuado sobre la una de la tarde, por sus propios compañeros, en unas labores complejas, que se prolongaron durante casi tres horas, dada la orografía abrupta de la zona.

La noticia del fallecimiento de Ramón Conejero corrió como la pólvora al resto de los enclaves de la provincia donde los incendios continuaban activos. En ellos, compañeros del fallecido y las cuadrillas de forestales trabajaban en condiciones extremas, contra unas llamas avivadas una y otra vez por el viento.

Segundo accidente mortal

Este es el segundo accidente mortal que se produce en las labores de extinción de incendios forestales de la provincia de Teruel en los últimos dos años. En 2007, Ruth Saura, una integrante de una cuadrilla contraincendios, falleció al caerle en la cabeza un árbol quemado mientras trabajaba para sofocar el fuego en Torre de las Arcas, en la Cuenca Minera turolense.

Es, además, el primer siniestro de gravedad que tiene lugar en la dotación de bomberos del parque de la Diputación turolense. También es verdad, según señalaban fuentes de este colectivo, que en 25 años no se había producido una ola de incendios "con tantos frentes, tan virulentos, en unas condiciones climatológicas tan adversas y tan complicado de extinguir, como ahora". Las mismas fuentes señalaron que ante estas circunstancias, la labor de los bomberos y de todos los efectivos contraincendios resulta extremadamente compleja y peligrosa.

En el parque de bomberos de Teruel, el accidente se recibió como un gran mazazo. Un compañero señalaba que aunque todos son conscientes "del peligro que entraña la profesión de bombero, y de que se trata de un trabajo de riesgo, nunca crees que pueda suceder de forma tan cercana un hecho como este".

El tanatorio de San Julián, donde fue trasladado el cadáver de Ramón, concentró ayer por la tarde a numerosas personas que trataban de arropar a sus familiares.

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