Teruel
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DEPORTE EN LA PENITENCIARÍA

'Evasión' en la cárcel de Teruel

La participación de los presos en el Equipo Atlético del Centro Penitenciario de Teruel es el premio a los buenos modales, a la falta de conflictividad y al abandono de las drogas.

Quince reclusos entrenan dentro de los muros de la prisión de Teruel.
'Evasión' en la cárcel de Teruel
J. ESCUDERO

Son de fiar. Al menos así lo estiman los dos funcionarios de prisiones, Chavi Ripoll y José Antonio Alegre, que casi a diario se encargan de su entrenamiento. Son un grupo de treinta reclusos, cada uno con un delito a sus espaldas, pero con un comportamiento impecable dentro de la cárcel. Su participación en el Equipo Atlético del Centro Penitenciario de Teruel (EACPT) es el premio a unos buenos modales, a la falta de conflictividad y al abandono de las drogas.

Chavi y José Antonio, como les gusta que les llamen, corren con los internos no solo entre los muros del recinto penitenciario, bajo la vigilancia permanente de las cámaras, sino también fuera de él, por los caminos rurales que discurren próximos a la cárcel, junto a la vía del tren y el río Turia, respirando libertad.

En los cuatro años que lleva funcionando el club, jamás un preso ha intentado escaparse aprovechando estas salidas. «Y eso que en distancias cortas corren más ellos que nosotros», confiesa Chavi Ripoll. Tampoco ha habido sustos cuando estos internos salen de la cárcel para participar en eventos deportivos locales o provinciales.

«No se me pasa por la cabeza ni un momento fugarme. Pronto disfrutaré de permisos y he de tener paciencia. No me la juego. Fuera me espera la familia», explica uno de los presos miembro del EACPT, José María Miguel. Entró tras una pelea que acabó con un fallecido. Le quedan casi 10 años de prisión.

A lo largo del año, varios de ellos compiten como unos deportistas más en la Carrera Popular de Teruel, la '10 K Ciudad de Teruel, la Media Maratón y la Carrera de San Silvestre. Cuando el presupuesto lo permite, pues han de viajar en taxi, han tomado parte en las pruebas del trofeo Gúdar-Javalambre, en Mora de Rubielos. Dentro de la prisión celebran el Cross del Centro Penitenciario, al que son invitados otros clubes de la ciudad, y la Carrera de la Merced.

«Entrenan duro y son muy disciplinados», resalta José Antonio Alegre. Un marroquí, Lebrini Cherkaoui, tiene ahora la mejor marca, diez kilómetros en 44 minutos. «Cuando corro me siento mejor; me olvido de todo y el tiempo pasa más rápido», relata. Entró en la cárcel por tráfico de drogas y tras un año y dos meses le queda otro tanto. No descarta dedicarse al atletismo cuando acabe de cumplir su condena.

Los beneficios que produce el deporte en los internos están fuera de toda duda. «Valoro mucho pertenecer al club. Cuando entreno fuera de la cárcel disfruto de una sensación de libertad increíble. Veo pasar a mi lado las casas, el tren, la luz invade el paisaje, es todo muy saludable», confiesa el interno José María Miguel.

Los entrenamientos les ayudan a evadirse por unas horas de su situación de privación de libertad. Además, con el club, los reclusos adquieren hábitos saludables y nuevas habilidades que los preparan para la reinserción una vez que salgan de la cárcel.

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