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Derrumbe de un edificio en Teruel: la estabilidad de la calle San Francisco, bajo sospecha

El hundimiento de la finca número 21 deja 21 familias sin hogar y destapa los problemas de filtraciones y estabilidad de una céntrica vía de la ciudad

Escombros del edificio de la calle San Francisco de Teruel derruido. Foto Antonio garcia Bykofoto 22 06 23[[[FOTOGRAFOS]]]
Una vecina define el aspecto de la calle San Francisco de Teruel como el de "una zona de guerra".
Antonio García/Bykofoto

El derrumbamiento de un edificio de cinco plantas y 21 viviendas el pasado día 13 en la calle San Francisco de Teruel ha destapado un grave problema de filtraciones de agua en otras fincas cercanas y ha generado dudas sobre la estabilidad estructural de esta céntrica vía. Las humedades se repiten en casas de las dos aceras y, aunque el origen está por concretar, los vecinos apuntan a fugas de las redes de alcantarillado y aguas pluviales y también a escorrentías desde el Centro Histórico y a través de la ladera pegada a un lado de la calle.

Ante la alarma social provocada por el derrumbamiento, el Ayuntamiento anuncia un estudio con georradar de toda la calle en busca de oquedades que puedan amenazar la estabilidad de las edificaciones. El concejal delegado de Urbanismo, Juan Carlos Cruzado, considera poco probable este riesgo porque "el asfalto no se ha agrietado en la superficie", un dato que apuntaría a la solidez del terreno.

Pero los vecinos están preocupados y su inquietud aumentó con algunos episodios posteriores al derrumbamiento, que, afortunadamente, no causó daños personales pero sí que dejó sin hogar a 21 familias. Pocos días después, el Ayuntamiento prohibió el acceso al garaje del número 66 de la calle San Francisco por un deslizamiento de tierra desde la contigua Cuesta de la Andaquilla y desalojó durante 13 horas el número 56 al aparecer grietas en la escalera.

Además, las quejas por filtraciones de agua se suceden a ambos lados de la calle, incluido el edificio de la sede del Colegio de Arquitectos, que, a través de un comunicado, se mostró partidario de hacer catas para "determinar si existe alguna fuga en las redes municipales que pudiera haber contribuido al siniestro", además de "evitar así que otros edificios colindantes pudiesen resultar afectados". 

La presidenta del Colegio de Arquitectos, María Castel, precisa que hay que diferenciar entre las fincas que soportan la entrada de agua de forma permanente de las que solo la registran en caso de lluvias. En el primer caso, el origen podrían ser las redes de aguas residuales o de distribución y, en el segundo, las escorrentías pluviales, particularmente intensas en la acera de los números pares, contigua a una ladera, en la que, además, se abren numerosas cuevas y bodegas.

Entre los afectados por la entrada de agua en las fincas pares figura Daniel del Carmen, que desde 2017 denuncia que en su casa, en el número 16, irrumpe el agua cuando hay averías en el Centro Histórico, situado en una cota superior, y cuando llueve. Recuerda que, a raíz de una fuga en la calle Yagüe de Salas, su garaje se inundó "hasta la rodilla". A raíz del hundimiento del número 21 –enfrente de su casa–, está "preocupado" por la estabilidad de su edificio, con ocho viviendas. El viernes pasado reiteró su denuncia de filtraciones en el Ayuntamiento y volverá a hacerlo en breve. "Desde hace un mes –relata, impotente–, no para de entrar agua en la cochera".

Elvira Martín, propietaria de una vivienda en el número 13 del Camino de la Estación –la vía paralela a San Francisco–, explica que su comunidad de propietarios tuvo que achicar agua del garaje desde el día 3 de junio y el pasado 7 –seis días antes del fatídico derrumbamiento– tuvo que recurrir a los bomberos para acabar con la inundación. Insiste en que en el lado de la calle San Francisco del hundimiento y en las zonas aledañas hay "un grave problema" de fugas.

La comunidad de propietarios encargará un estudio de la "afección" de las humedades en el bloque de viviendas -que engloba del número 9 al 23 del Camino de la Estación-, además de dar pautas de comportamiento a los propietarios en caso de detectar filtraciones. El día 9 de junio, Martín participó con vecinos del número 21 en la reunión con Juan Carlos Cruzado para alertarle de los problemas de filtraciones y cuatro días después se produjo el derrumbe. Desde entonces, todo el entorno se ha convertido en una "zona de guerra", con montones de ruinas, zanjas, vallas y calles cortadas. Describe su estado de ánimo como "disgustada e indignada" ante un problema sin visos de una rápida solución.

La presidenta de la Asociación de Vecinos del Carmen, Lucía Caballero, recibe numerosas quejas por problemas con las conducciones de aguas residuales y de distribución, un inconveniente que, a su juicio, se extiende por todo el barrio, pero con especial gravedad en las calles Valparaíso y Bajo Los Arcos. Señala, no obstante, que el Ayuntamiento deberá afrontar, como prioridad, una "intervención global" en la calle San Francisco, que soporta la situación "más grave". Los vecinos del número 21 de esta vía están convencidos de que las copiosas y persistentes fugas de agua son la causa del derrumbamiento.

Los vecinos del número 19 piden atención

Las nueve familias que residían en otros tantos pisos de la finca número 19 de la calle San Francisco, contigua a la que se derrumbó, reclaman que se les "tenga en cuenta" en las actuaciones que llevan a cabo las administraciones para atender a los damnificados. Los propietarios del inmueble acordaron en una reunión que celebraron el pasado miércoles contratar asesoramiento técnico y jurídico para defender sus intereses.

La finca, que permanece desalojada desde el pasado día 13, recibió el impacto de los escombros al derrumbarse la casa colindante y ha sufrido destrozos en el ático –parcialmente demolido– y en el segundo piso, que está apuntalado. Uno de los propietarios, Manuel Bullón, señaló que hasta que no se complete el desescombro no se podrá evaluar el estado estructural del inmueble y si se puede reocupar.

El propietario reclamó atención institucional para los afectados del número 19 porque "parece que no son parte del problema y también se han quedado sin su casa". Manuel Bullón auguró que el posible regreso de las familias que ocupaban las nueve viviendas del edificio se demorará entre uno y dos años. Otros residentes manifestaron también su incertidumbre respecto a la vuelta a su casa, aunque esta siga en pie.

Un valor de mercado de tres millones

El valor de mercado de la finca que ocupaba el número 21 de la calle San Francisco es de tres millones de euros, aproximadamente, según la estimación realizada por Tasaciones Inmobiliarias S. A. (Tinsa), la sociedad líder en valoración de inmuebles en España. La estimación se limita a la construcción, sin tener en cuenta el importe de los contenidos en muebles, enseres, recuerdos personales y documentos o el valor sentimental, que es incalculable. El edificio, con un solar de 519 metros cuadrados, constaba de cinco plantas residenciales, la planta baja y dos sótanos con 25 plazas de garaje. Incluía 21 pisos, tres locales comerciales y uno de uso industrial.

Una fuente de Tinsa informó de que la tasación refleja "el valor aproximado del edificio el día anterior al derrumbe (con sus elementos, distribución y su antigüedad)". Desde la compañía tasadora, precisaron que, al cuantificar el valor del bloque desaparecido, se "han tenido en cuenta los elementos de que consta el edificio", según la información "aportada por la oficina virtual del Catastro". El edificio, denominado "Los Amantes", se construyó en 1974 según el proyecto de un arquitecto local y por un promotor de la ciudad.

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