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atletismo

Una odisea por el 'techo' de la provincia de Teruel en solidaridad con los enfermos de alzhéimer

Chema García recorre 180 kilómetros en dos días con salida y llegada en Teruel para subir a Javalambre y Peñarroya, a más de 2.000 metros de altura.

Chema García, eufórico al llegar a la cima de Peñarroya, a 2028 metros de altura.
Chema García, eufórico al llegar a la cima de Peñarroya, a 2028 metros de altura.
Heraldo.es

El atleta Chema García, de Bronchales, está agotado, pesa 2,5 kilos menos que hace una semana y arrastra una lesión en el pie derecho tras completar el reto de ascender las dos cumbres más altas de la provincia de Teruel -Javalambre, a 2.020 metros, y Peñarroya, a 2028- con salida y llegada en la plaza del Torico de Teruel. Bautizó su odisea 'Que no se nos olviden' y la afrontó durante los pasados días 30 y 31 de julio para poner sobre la mesa los efectos del alzhéimer y recaudar donativos para luchar contra esta "horrible" enfermedad, entre cuyas víctimas se encuentra la propia madre de García. 

Aunque se muestra "satisfecho y orgulloso" por haber culminado el exigente desafío que ha supuesto completar una recorrido de montaña de 180 kilómetros en dos jornadas sucesivas superando un desnivel ascendente de 4.000 metros, admite su agotamiento físico y mental. El cansancio fue particularmente duro tras la primera jornada de carrera, cuando la soledad y el intenso calor estuvieron a punto de forzarle a arrojar la toalla. No lo hizo y, tras descansar el sábado en Mora de Rubielos después de subir a la cima de Javalambre partiendo de Teruel, retomó el recorrido prefijado para el domingo con salida en Mora, subida a Peñarroya -en el término municipal de Alcalá de la Selva- y regreso a la plaza del Torico por carreteras y senderos. 

Chema García recuerda que el primer día de carrera lloró de impotencia porque se desorientó durante el recorrido y perdió más de media hora hasta retomar la ruta correcta. Hizo el camino solo, aunque con avituallamiento y apoyo de un vehículo de seguimiento -patrocinado por la empresa Odofibra- con el que había prefijado puntos de encuentro a lo largo de la carrera. Al día siguiente, tuvo la compañía de varios atletas que hicieron con él distintos tramos del camino, lo que evitó que se viniera abajo y le permitió recuperar el ánimo para completar el recorrido programado.

"El sábado lo pasé muy mal por la soledad y el calor, además me perdí y me retrasé durante 40 minutos. También notaba la deshidratación y sufría calambres", recuerda el atleta. Completó la primera etapa Teruel-Javalambre-Mora en ocho horas, con salida a las 07.00 y meta a las 19.05. La segunda carrera Mora-Peñarroya-Teruel se prolongó durante más de ocho horas, de las 07.00 a las 20.15.

Como consecuencia del sobreesfuerzo, además del cansancio le quedan como secuelas dolor en los ligamentos del pie derecho, rozaduras y ampollas en los dedos de los pies y una significativa pérdida de peso. Pero también puede presumir de haber culminado el desafío de visibilizar a los pacientes de alzhéimer y haber recaudado 1.000 euros en donativos para combatir los efectos de esta "dura" enfermedad.

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