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seguridad

La Guardia Civil elimina ocho bombas de la Guerra Civil guardadas en un pajar de Libros

Un vecino las utilizaba para extraer yeso de una cantera.

Las seis granadas de mortero y los dos obuses de artillería retirados de Libros.
Las seis granadas de mortero y los dos obuses de artillería retirados de Libros.
Guardia Civil

Efectivos del Equipo de Búsqueda y Localización de Explosivos (EBYL) de la Comandancia de la Guardia Civil de Teruel, junto a TEDAX de la Comandancia de Zaragoza, han retirado en este lunes ocho artefactos explosivos que se encontraban situados en las inmediaciones de un pajar, en el Camino de las Eras de Libros.

En lo que va de año 2022, el EBYL de la Comandancia de la Guardia Civil de Teruel ha atendido 31 incidencias, de las que 20 eran reales. La semana pasada el EBYIL actuó en Gea de Albarracín para extraer los dos obuses que se habían incrustado en la cubierta de la iglesia del Carmen.

Se han localizado en Libros seis granadas de mortero y dos proyectiles de artillería, de 65 y 105 milímetros de calibre. Una vez localizados y trasladados a un lugar seguro, los especialistas han procedido a su destrucción. Los agentes, provistos de un detector de metales, han realizado una batida por los alrededores para descartar la presencia de más artefactos

Los artefactos fueron localizados por el propietario del pajar el pasado domingo,  cuando hacía limpieza. De inmediato, avisó a las fuerzas de seguridad para que se hicieran cargo de los explosivos.

El dueño del pajar, Rafael Giménez, ha explicado que las bombas las guardó su abuelo que las utilizaba con frecuencia para potenciar las explosiones de dinamita que realizaba par extraer yeso de una cantera. Aunque el antepasado no le había informado de que había dejado explosivos almacenados, Giménez ha matizado que sí le contó que los aprovechaba de forma intencionada en las voladuras de su explotación minera.

Los guardias civiles, durante el operativo de retirada de las bombas de Libros.
Los guardias civiles, durante el operativo de retirada de las bombas de Libros.
Guardia Civil

El abuelo, que también era viajante, aprovechaba sus visitas por el entorno de Teruel para hacerse con todas las bombas que podía y que habían sido localizadas por chatarreros o vecinos. 

Los artefactos han permanecido acordonados, ocultos y bajo la vigilancia de las patrullas de la Guardia Civil hasta que han sido retirados por los técnicos en desactivación de explosivos. 

El alcalde, Raul Arana, ha indicado que es la primera vez que asiste a la retirada de bombas abandonadas de la Guerra Civil. Ha comentado, no obstante, que el pueblo fue objeto de bombarderos durante la contienda y cerca del casco urbano hay un gran oquedad resultante de una de aquellas explosiones. Arana ha precisado que el paraje donde han aparecido los artefactos explosivos está a medio kilómetro del pueblo y no había peligro para los vecinos.

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