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El joven de Alcañiz acusado de matar a su novio fue hallado por la Policía dentro de un armario

Los testigos describen en el juicio la dantesca escena que encontraron al llegar a la finca donde se produjo el suceso

Jorge Manero, junto a su abogado, en la primera sesión del juicio, que se celebra en la Audiencia Provincial de Teruel.
Jorge Manero, junto a su abogado, en la primera sesión del juicio, que se celebra esta semana en la Audiencia Provincial de Teruel.
Antonio García/Bykofoto

Los policías y guardias civiles que este martes han testificado en el juicio con jurado popular que se sigue en la Audiencia Provincial de Teruel contra Jorge Manero, el joven de Alcañiz acusado de matar a su compañero sentimental, han descrito el espeluznante escenario que encontraron al llegar a la finca donde se produjo el suceso el día 12 de julio de 2020.

Dos agentes han relatado que cuando por fin y gracias a la ayuda de un vecino lograron acceder al chalet desde el que la madre del acusado había pedido auxilio ante el temor de perder la vida ella misma, encontraron junto a la valla al padre del joven, ensangrentado, con la nariz rota y en estado similar al de un "zombi", lamentando no haber podido hacer nada para evitar que su hijo matase a su pareja. Instantes después, la madre, que se había refugiado en el tejado, salió corriendo y expresando a gritos su miedo a morir. A la altura de la piscina se veía el cuerpo de la víctima, José García Gadea, de 39 años de edad.

Tras pedir refuerzos, hasta llegar a personarse en el lugar seis agentes, los efectivos comenzaron a registrar la casa, encontrando a Jorge Manero dentro del armario de su dormitorio. Había dejado caer la ropa sobre él y se tapaba el cuerpo con una almohada. La Policía lo engrilletó mientras el acusado no dejaba de preguntar si lo que estaba viviendo era un sueño y si la persona que había en la piscina la había matado él.

En el exterior todo estaba revuelto, con macetas rotas, una mesa volcada, manchas de sangre y vómitos. En una hamaca se encontró el collar que Jorge llevaba ese día y que, a juicio del Ministerio Fiscal y la acusación particular –ejercida por la familia del fallecido–, fue utilizado por Jorge para estrangular a José tras la discusión mantenida entre ambos ese mismo día. Según esta versión, Manero arrastraría después a su novio a la piscina, sumergiéndolo en el agua hasta ahogarlo.

Los agentes han coincidido en que el cuerpo de José García Gadea presentaba, a simple vista, hematomas en el cuello y en que el acusado, si bien hablaba lento, no parecía tener dificultad para expresarse ni se tambaleaba al caminar.

Los abogados que representan a la familia del fallecido, Miguel Martorell y Amparo García Tamarit, han considerado al término de la sesión que ha quedado acreditado que el acusado "no presentaba síntomas francos de estar bajo los efectos del alcohol". Han agregado que, a la vista de lo declarado por los testigos, las únicas lesiones que presentaba Manero eran unas heridas en las rodillas, compatibles con el esfuerzo que habría realizado para intentar estrangular a su pareja en el suelo y discordantes con la idea de que hubo una pelea en la que ambos agredieron. Mientras la Fiscalía pide para el procesado 22 años de cárcel por un homicidio agravado, la acusación particular califica los hechos de asesinato y reclama una condena de 22 años y medio de prisión.

La defensa, en manos del abogado Fernando del Campo, ha estimado que, si bien el fallecido presentaba heridas en el cuello, "no existe ninguna prueba directa que apunte a un intento de estrangulamiento". Esta parte sostiene que Jorge y José mantuvieron una pelea en la casa familiar del primero tras haber estado todo el día consumiendo alcohol y marihuana en el casco urbano de Alcañiz, fruto de la cual cayeron a la piscina y ambos se sumergían el uno al otro reiteradamente hasta que José murió. La defensa cree que se trató de un homicidio imprudente y pide para su representado 4 años de prisión.

El juicio continúa este miércoles con pruebas periciales e informes de los médicos forenses y psicólogos. La vista oral no cuenta con los testigos más directos de los hechos, los padres de Jorge Manero, al haber fallecido los dos en el transcurso del proceso. La pareja había adoptado a Jorge, nacido en El Salvador. No obstante, la defensa reproducirá la declaración que en su día ambos prestaron en el juzgado tras ocurrir el suceso.

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