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Estudiar Griego en el Instituto de Calamocha, una carrera de obstáculos

La escasez de alumnado deja a los dos estudiantes de segundo de Bachillerato que cursan la materia con solo 2 de sus 4 clases y una de ellas ‘online’

Una de las alumnas afectadas, con sus libros de Griego clásico.
Una alumna del Instituto de Calamocha, en su escritorio, estudiando Griego.
Heraldo

No resulta nada fácil cursar una asignatura de por sí minoritaria en un instituto enclavado en un territorio marcado por la despoblación. Así se desprende, al menos, del montón de obstáculos que están teniendo que salvar los dos alumnos de Segundo de Bachillerato del IES Valle del Jiloca de Calamocha que quieren estudiar Griego clásico, una materia que, no obstante, pondera en la Evau para el Doble Grado de Traducción e Interpretación y Estudios Ingleses.

El centro estrena este curso la asignatura, pero mientras los cuatro alumnos de Primero de Bachillerato reciben su formación con normalidad, los dos estudiantes del curso superior, a los que les corresponden cuatro clases semanales, se han quedado con solo una clase presencial y otra a distancia, conectándose con el Instituto Vega del Turia de Teruel. Al desarrollarse esta última a las 18.00, fuera de su horario lectivo, los dos jóvenes se encuentran con tres horas vacías en su organigrama del Instituto, que dedican a hacer deberes.

La situación ha indignado a la madre de uno de ellos, que se ha dirigido al Gobierno aragonés en busca de una solución. La mujer relata que el curso pasado su hija ya manifestó su deseo de cursar Griego clásico en segundo de Bachillerato, encontrándose con el apoyo de los profesores del centro. De hecho, tras haberse preparado durante todo el verano, superó con éxito el pasado 9 de septiembre la prueba necesaria para acreditar su nivel y acceder a Griego II sin haber cursado Griego I.

“Siempre se habló de que recibiría las clases de manera presencial y a la hora de la verdad no ha sido así”, protesta esta madre, que prefiere no revelar su nombre. La mujer critica que el Departamento de Educación del Gobierno aragonés no ha adoptado ninguna de las dos soluciones que se barajaban inicialmente, una de ellas unir en un mismo grupo a los alumnos de primero y segundo de Bachillerato; la otra, contratar por más horas al profesor de Griego de Calamocha, de forma que pudiera impartir las cuatro clases semanales a los alumnos del último curso. Por si fuera poco, destaca la denunciante, el profesor de Griego tiene “disponibilidad” horaria para poder dar las clases a los dos afectados.

La madre de la alumna añade estar “muy dolida” tras oír de la Administración “que estamos en un pueblo pequeño y no se puede tener todo”. “Y yo no entiendo por qué el medio rural tiene que estar en desventaja con las grandes ciudades, cuando todos pagamos nuestros impuestos”, se defiende esta progenitora.

Desde el Departamento de Educación del Gobierno aragonés subrayan que, precisamente por tratarse de un ámbito rural, la Administración autonómica ha dado a los alumnos de Griego II del Instituto de Calamocha una solución “excepcional”, que no se ha dado en ningún otro punto de Aragón. Recuerdan que la Orden de Bachillerato establece un mínimo de 10 alumnos para poder impartir una asignatura, pero que, pese a no alcanzar esa cifra, la materia se está dando en el centro. Explican que han descartado ampliar el horario al profesor de Griego clásico porque no es fácil realizar este tipo de modificaciones con el curso empezado y también “porque no hay disponibilidad presupuestaria” para contratar por más tiempo al docente.

“Trabajamos para fijar población y por eso llevamos formación a los centros rurales”, afirman las mismas fuentes oficiales, las cuales destacan que en educación Infantil y Primaria se están manteniendo colegios con tres y seis alumnos con el objetivo de favorecer el asentamiento poblacional.

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