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La Baronía de Escriche languidece a la espera de nuevos usos para sus edificios inacabados

La DPT busca una empresa hostelera que se haga cargo del conjunto tras dejar en vía muerta la construcción de un complejo turístico de lujo

En primer término, la ermita de los Reyes Magos; al fondo, las obras inacabadas del hotel.
En primer término, la ermita de los Reyes Magos; al fondo, las obras inacabadas del hotel.
M. A. M.

La Diputación Provincial de Teruel (DPT) estudia cómo dar salida a los edificios, uno del siglo XVI y otro de nueva construcción, de la Baronía de Escriche, que han quedado inacabados en su proceso de conversión en hospedería de lujo. La finca, un paraje de 500 hectáreas que pertenece a la localidad de Corbalán, fue comprada por la institución en 2001 con el objetivo de transformarla en un centro turístico de alta calidad, pero, tras haber realizado una inversión de ocho millones de euros, descarta ahora seguir destinando dinero público al proyecto, al ser otras sus prioridades.

El vicepresidente de la DPT, el aragonesista Alberto Izquierdo, admite que, a excepción de la pequeña ermita románica de los Reyes Magos que se conserva en el lugar, cuya segunda fase de restauración sale ahora a licitación, el resto de la Baronía de Escriche está “en un absoluto impás”. “El proyecto es enorme, sobredimensionado, y escapa a nuestras posibilidades”, aclara. “El equipo de gobierno –formado por PSOE y PAR– no cree que debamos meternos en esos jardines”, añade.

Izquierdo explica que se está contactando con empresas del sector hostelero de la provincia y de fuera de ella para que la Baronía de Escriche pueda tener un uso turístico, si bien "más modesto" del previsto inicialmente. “Queremos encontrar una solución”, subraya. Añade que también desde el Gobierno de Aragón, que junto con la DPT integra el patronato creado para impulsar el proyecto, se realizan gestiones para dar con una empresa que ponga en marcha la iniciativa, pero confiesa que en ambos casos los contactos “son todavía muy primarios”.

Las inversiones en el proyecto de la Baronía de Escriche quedaron estancadas a partir de 2011, cuando ya solo se llevaron a cabo obras de conservación y mantenimiento. Para entonces, ya se había construido el esqueleto de un hotel de nueva planta para ampliar la capacidad de alojamiento de la llamada Casa Grande, levantada en el siglo XVI y que constituía el centro de un conjunto de masías situadas en el entorno. Para finalizar el complejo turístico con las características previstas harían falta otros siete millones de euros.

Para el presidente del Partido Popular en Teruel y vicepresidente de la DPT de 2015 a 2019, Joaquín Juste, el problema radica en que “se hizo un macroproyecto brutal que ahora es difícil de ejecutar y de rentabilizar”. Recuerda que el hotel incluía habitaciones de 150 metros cuadrados, algunas distribuidas en dos plantas con escalera interior, y comedores “gigantescos”. Sostiene que con la llegada de la crisis económica de 2009 “no se pudo invertir tanto dinero”.

"Se ha estropeado el paraje"

Juste lamenta que estas obras “solo han conseguido estropear un paraje natural extraordinario”. Por ello, señala que, dejando aparte los errores cometidos, debería encontrarse a una empresa capaz de terminar el proyecto y de gestionarlo.

Julio Esteban, diputado provincial del PAR, coincide con Juste en que el fin de la época de vacas gordas truncó el proyecto, si bien apremia a que las obras se concluyan ahora “en uno u otro sentido” para evitar su deterioro.

Otras fuentes políticas vinculadas a la Diputación turolense estiman que la falta de inversión ha dado al traste con un buen proyecto que hubiera tenido éxito, al igual que ha ocurrido con otros hoteles de la provincia que ocupan edificios históricos o emblemáticos rehabilitados. Estas fuentes apuestan por que la institución provincial siga adelante con la Baronía de Escriche, utilizando los remanentes presupuestarios de otras anualidades –de los que ahora puede disponer– y con el apoyo del Fondo de Inversiones de Teruel, el Fite.

Mientras, la Baronía de Escriche es hoy un conjunto de edificios inconclusos que languidece sin un plan de viabilidad y que se ha convertido en una patata caliente cocinada por todos los equipos de gobierno de la DPT de las últimas legislaturas. La Casa Grande ha perdido el encanto de sus muros de piedra al haber sido enfoscados y la osamenta del hotel se alza, extraña, rompiendo la armonía del entorno.

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