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Teruel
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En busca del paisaje que rodeó Albarracín

Un proyecto persigue recuperar el entorno natural de la Torre Blanca, hoy convertido en un vertedero de escombros que deforma el meandro del río Guadalaviar.

Trabajos de regeneración del entorno de la muralla de Albarracín
Trabajos de regeneración del entorno de la muralla de Albarracín
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El entorno paisajístico suele ser el gran olvidado en las restauraciones del patrimonio de una localidad, pero para Albarracín ha llegado la hora de dar su merecido protagonismo a este, injustamente nombrado, segundón de la historia y la cultura de un pueblo.

La Fundación Santa María de Albarracín, experta en la recuperación de la arquitectura artística y tradicional de la provincia de Teruel, ha empezado a poner también sus ojos en el restablecimiento del paisaje urbano, un elemento que ha sufrido, tanto como las construcciones o incluso más, las transformaciones que trae el paso de los siglos.

La entidad está inmersa en la tarea de recuperar, en la medida de lo posible, el entorno natural que rodeaba la Torre Blanca y la muralla medieval antes de que se convirtiera en un vertedero en el que yacen, entre otros, los escombros de albañilería generados en la ciudad en los últimos 60 años. Trozos de lavabos y azulejos afloran en el terreno afeando el recinto defensivo de Albarracín, declarado monumento nacional en 1931.

El vertedero deformaba el meandro del Guadalaviar, por lo que lo que el equipo Atalaya, el gabinete técnico con sede en Vitoria encargado de coordinar los trabajos, ha decidido corregir el perfil de la escombrera y devolver a la orilla del río el aspecto que tuvo antaño.

Además, se ha cubierto con tierra fértil la montaña de derrubios a fin de poder plantar en su superficie las especies autóctonas que siempre han poblado la zona, como sabinas, enebros o tomillo. Un paseo habilitado en el talud permitirá disfrutar de este espacio recuperado. De las alrededor de 2.000 toneladas de escombros, han sido retiradas 150, dejando a la vista la roca madre en la que se asienta la Torre Blanca.

"Es un proyecto ejemplar de regeneración de un espacio singular", destaca el gerente de la Fundación Santa María de Albarracín, Antonio Jiménez, quien señala que, si bien el lugar está algo apartado de la zona más turística de la ciudad, "el visitante que se adentra para descubrir Albarracín, lo encuentra enseguida".

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