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juicio por el triple crimen de andorra

“Si hubiera llevado un chaleco de su talla tampoco se habría salvado”

Los peritos quitan importancia a que un agente llevase una protección más pequeña de lo preciso, pero admiten que la medida no es indiferente 

Teruel
Peritos declarando este viernes en el juicio contra Igor el Ruso que se celebra en la Audiencia de Teruel.
EFE/Antonio García

Los peritos del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil que declararon este viernes en el juicio por el triple crimen de Andorra restaron importancia al hecho de que el agente Víctor Jesús Caballero llevase un chaleco antibalas una talla menor de la que le correspondía cuando Igor el Ruso lo acribilló a tiros en el Mas de Zumino. El guardia iba protegido con un chaleco de medida ‘L’ y necesitaba la ‘XL’.

“Si hubiera llevado un chaleco de su talla tampoco se habría salvado”, afirmó uno de los peritos, quien, en un esfuerzo por dejar claro que la protección con que habían sido dotados los dos guardias que fallecieron era la correcta, reforzó su hipótesis subrayando que la diferencia de diámetro entre la talla ‘L’ y la ‘XL’ apenas es “de un dedo”, o lo que es lo mismo, “de uno o dos centímetros”.

El experto apuntó que el chaleco de Caballero podría haber estado mal colocado o abrochado y que a esta circunstancia pudo deberse que dos proyectiles –de los siete que recibió– impactaran en la zona del tórax de este agente.

Ante la insistencia del abogado que representa a la viuda del agente Víctor Jesús Caballero, Mariano Tafalla, el perito reconoció que llevar un chaleco de una talla inferior a la necesaria “no es indiferente”, pero reiteró que, por motivos que se desconocen con exactitud, la protección del agente “no estaba en su sitio” y por ello dejaba zonas al descubierto. Hay que recordar que debido a sus graves lesiones, Caballero cayó al suelo y tuvo que arrastrarse, lo que pudo hacer que se le moviera la protección.

Según explicó el especialista, los elementos de seguridad con los que Víctor Caballero y Víctor Romero protegían la parte superior de su cuerpo son más cortos –quedan por encima del ombligo– que los que utilizan los militares, y ello a fin de que puedan moverse con más agilidad, pues están pensados para ser llevados debajo de la ropa de paisano y permitir subir y bajar de un vehículo con comodidad. Destacó, no obstante, que son “aptos” para el tipo de munición con que fueron atacados por Feher, que alcanza una velocidad de 900 metros por segundo e incluso alguna superior.

Los peritos de Criminalística expusieron que ninguno de los dos chalecos, compuestos por 36 capas de material protector, resultó perforado, por lo que “cumplieron su función”. En el caso de Víctor Romero, el chaleco impidió que una bala –de las cuatro que recibió– penetrara en su cuerpo, pero por muy poco, pues el proyectil llegó a rozarle la piel produciéndole una quemadura.

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