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Hostería La Barbacana, en Tramacastiel: “Necesitamos que abran las comunidades porque aquí no viene gente de Aragón”

Marta Monterde regenta este hostal al sur de Teruel desde hace tres años. Sus clientes principales son turistas de Cataluña, Comunidad Valenciana y Madrid.

Marta Monterde regenta la Hostería La Barbacana, en Tramacastiel.
Marta Monterde regenta la Hostería La Barbacana, en Tramacastiel.
Heraldo

A pesar de estar a casi la misma distancia desde Zaragoza que el Pirineo, los turistas aragoneses no suelen escoger la provincia de Teruel para sus escapadas. Al menos no van hasta pueblos como Tramacastiel, que están ya en el límite de la comunidad aragonesa.

Así, establecimientos como la Hostería La Barbacana viven de los turistas de Cataluña, Comunidad Valenciana y Madrid. Turistas que, desde hace muchos meses, no pueden ni salir de su comunidad ni entrar en Aragón. Lo mismo sucede con quienes viven fuera de la fronteras aragonesas pero tienen una segunda residencia en Tramacastiel. Esta circunstancia se nota y mucho en el sector de la hostelería.

“Hasta que no abran las comunidades autónomas aquí no volveremos a la normalidad”, asegura Marta Monterde. Desde hace tres años regenta la Hostería La Barbacana, un hostal con ocho habitaciones dobles con baño. Lo abrió en la Semana Santa de 2019, cuando la covid todavía no se conocía y el establecimiento colgaba el cartel de completo prácticamente todos los fines de semana en temporada alta.

Una situación que en nada se parece a la actual cuando entre semana casi no tiene huéspedes y, los fines de semana o puentes, como este pasado de Semana Santa, apenas ha tenido dos habitaciones ocupadas.

Con este panorama, Marta ha ido aguantando gracias a que durante el verano no fue mal y beneficiada también por algunas ayudas. Además, el edificio del hostal es del Ayuntamiento, que durante los primeros meses de confinamiento total no le cobró el alquiler. Por el momento, sigue sin pagarlo pero con la intención de poder hacerlo con carácter retroactivo cuando la situación se recupere.

"Me apetecía vivir esta experiencia, regresar al pueblo y sacar adelante mi propio negocio"

El hostal cuenta además con servicio de restaurante. De hecho, es el único bar del pueblo. Por eso, cuando Marta se enteró de que su anterior dueño, Ricardo, se iba a jubilar y Tramacastiel se quedaría sin este servicio, no se lo pensó dos veces. “Me daba pena y me apetecía vivir esta experiencia, regresar al pueblo y sacar adelante mi propio negocio”, explica.

La decisión no fue fácil de tomar ya que aunque Marta es natural de Barcelona, desde hace 13 años vive en Calanda. Ahora está a caballo entre la localidad bajoaragonesa y Tramacastiel, de donde son sus padres y el lugar donde ella veranea desde pequeña.

En Calanda viven su marido y sus dos hijos, así que de miércoles a viernes está allí. El resto de la semana está en Tramacastiel, ella sola al frente del negocio. En temporada alta, sobre todo en verano y los fines de semana, su familia va al pueblo, incluso su madre y su hermana, que la ayudan en todo lo que es necesario.

Pero este último año todo ha sido diferente y las puertas de La Barbacana han estado cerradas más de lo habitual. Además de los primeros meses del estado de alarma, desde finales de noviembre hasta la primavera, el hostal ha estado cerrado porque no salía a cuentas mantenerlo abierto.

"En el bar tengo la mitad de las neveras y congeladores apagados y ahora compro menos bebidas"

Ahora, con el buen tiempo, Marta ha vuelto a abrir de forma permanente, aunque trata de economizar gastos allí donde puede. “Cuando vienen huéspedes me organizo para alojarlos a todos en la misma planta y así solo tener que calentar una parte del edificio. En el bar tengo la mitad de las neveras y congeladores apagados y ahora compro menos bebidas”, comenta.

Así va tirando hasta que, si todo va bien, este verano se pueda recuperar cierta normalidad. Y es que aunque durante la semana y en invierno no haya demasiado ajetreo, cuando Tramacastiel está a tope, La Barbacana también. “El bar es el punto de encuentro social”, matiza Marta.

Y eso que ahora, con la covid, sobre todo los más mayores, han dejado de ir o van menos. Para seguir enganchando a una clientela con pocas ganas de salir de casa, Marta ha ideado algunas promociones y es muy activa en redes sociales. Una de las últimas campañas está relacionada con la época de calçots. Como buena catalana, la calçotada es sagrada y este año las ha ofrecido en su establecimiento. “Ha tenido buena acogida y nos ha servido para diferenciarnos y ofrecer algo distinto a los demás”, explica.

En el bar también se sirven desayunos, almuerzos, comidas con menú del día casero, platos combinados, tapas… Tanto quienes están alojados en el hostal como quienes no puede acceder a estos servicios. Las reservas de las habitaciones se pueden realizar por teléfono o a través de internet y son personalizadas: solo alojamiento, alojamiento y desayuno, media pensión o pensión completa.

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