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El molino que trajo la luz a Teruel será un hotel a prueba de covid

El promotor, que sigue adelante con el proyecto pese a la pandemia, ha diseñado un alojamiento con espacios abiertos y tecnología anti contagios

Daniel Minguez, empresario hostelero que montara un hotel en la antigua fabrica Harinera de Teruel. Foto Antonio Garcia/bykofoto. 12/03/21[[[FOTOGRAFOS]]][[[HA ARCHIVO]]]
Daniel Mínguez, con los planos de su futuro hotel, en la harinera La Milagrosa de Teruel.
Antonio García/Bykofoto

Ni la pandemia ni los graves perjuicios económicos que esta ha traído al sector hostelero han podido acabar con la ilusión de Daniel Mínguez por convertir la antigua fábrica harinera ‘La Milagrosa’ de Teruel en un hotel de cuatro estrellas con amplias zonas exteriores junto a la vega del Turia y un museo sobre la molienda en su interior.

Tras un año y medio de gestiones, el hostelero acaba de presentar en el Ayuntamiento el proyecto básico definitivo del hotel –ya entregó en 2020 un borrador que ha ido tomando forma con el asesoramiento de los técnicos municipales–. Su esperanza es obtener el visto bueno del Departamento de Arquitectura Municipal y conseguir la licencia de obras en los próximos meses. Si así fuera, la construcción de un alojamiento de 43 habitaciones con una inversión de casi tres millones de euros podría comenzar a finales de este año, como prevé su promotor.

La construcción del hotel supondrá la rehabilitación de un edificio histórico y de gran simbolismo para Teruel, pues en las instalaciones de la Harinera de la Milagrosa o Molino Nuevo funcionó el primer generador que dio electricidad al alumbrado público de la ciudad. El acontecimiento se produjo en mayo de 1891 y permitió que una farola instalada en la plaza del Mercado, hoy del Torico, alumbrara.

Daniel Minguez, empresario hostelero que montara un hotel en la antigua fabrica Harinera de Teruel. Foto Antonio Garcia/bykofoto. 12/03/21[[[FOTOGRAFOS]]][[[HA ARCHIVO]]]
Otra vista de los edificios que integran el molino harinero La Milagrosa de Teruel.
Antonio García/Bykofoto

Se trata, además, de una construcción industrial emplazada en uno de los accesos a la capital turolense cuya restauración mejorará la imagen de la ciudad. Aunque conserva en buen estado la maquinaria con la que se molía la harina así como la estructura de los edificios principales, otros elementos se encuentran en un estado ruinoso.

No le resultó fácil a Daniel Mínguez conseguir la propiedad de la harinera. El edificio estaba embargado y tras él había una lista de 45 acreedores. Después de más de un año de gestiones, muchas de ellas en los juzgados, pudo comprarlo por unos 250.000 euros.

Será un hotel a prueba de contagios por coronavirus y todo gracias a la tecnología de última generación. El ‘check-in’ o trámites para la entrada a la habitación se realizará ‘online’ desde casa y la clásica Recepción estará abierta solo para dar la bienvenida y atender dudas, pues los clientes que lleguen ya habrán recibido de antemano en su teléfono móvil el código que les permitirá, sin necesidad de llaves físicas ni tan siquiera tarjetas, llegar hasta su estancia.

Los huéspedes conocerán al detalle el hotel antes de entrar en él pues habrán podido acceder a visitas virtuales con imágenes en tres dimensiones a través de vídeos y otros sistemas visuales. “Mediante códigos QR enviados al teléfono móvil, los clientes tendrán todo el establecimiento en la palma de su mano; de esta manera, evitamos que se concentre gente en espacios comunes y también que haya esperas innecesarias”, explica Daniel Mínguez.

Los grifos de los cuartos de baño se activarán mediante sensores que detectan el movimiento, sin necesidad de accionar el mando con la mano, y lo mismo ocurrirá con los inodoros. Todo ello, como explica Mínguez, no solo supone una mayor higiene sino también un importante ahorro en el consumo de agua. El promotor destaca que el hotel estará rodeado de amplias terrazas y espacios abiertos de casi 1.000 metros cuadrados de superficie, lo que garantizará el distanciamiento entre grupos de personas.

El hostelero no ha querido dejarse abatir por los negros nubarrones que se han situado sobre el sector debido a la llegada de la covid-19. Y ello a pesar de que el confinamiento perimetral de provincias –ya levantado en Aragón– y comunidades autónomas limítrofes ha hecho que el hostal que regenta en Camarena de la Sierra haya tenido una actividad mínima en los últimos meses.

Mínguez se muestra totalmente convencido de que «en dos años, todo esto habrá pasado» y subraya que la pandemia y todas las restricciones que ha traído consigo añadirán valor a las zonas verdes y a los novedosos elementos que proyecta en el antiguo molino La Milagrosa de Teruel. “Siempre hay que pensar en positivo”, afirma.

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