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El colegio y el pan de Camarena de la Sierra, pendientes de un euro

Este pueblo turolense busca panadero y, a poder ser, con niños para que no cierren su escuela el próximo curso. El alquiler del horno es un euro al año.

Panadería de Camarena de la Sierra
Panadería de Camarena de la Sierra, en una fotografía de archivo.
M. N.

Los más nostálgicos todavía pensarán en 166 pesetas cuando escuchen "un euro". Ese es el precio del alquiler anual del horno de Camarena de la Sierra, un pueblo de la provincia de Teruel

"Es simbólico, más barato no puede ser", sostiene Francisco Narro, el alcalde de esta localidad. Los gastos –luz, agua…- corren de cuenta de los panaderos. El actual panadero emprende un nuevo camino y deja el obrador después de regentarlo varios años.

"Cuando tienen que traer servicios al pueblo… no es bueno", considera Narro, esperanzado en encontrar a un nuevo morador. “Ya hemos recibido varios currículos, hay gente interesada”, señala Francisco Narro, el alcalde, que ahora tienen la ardua labor de seleccionar al futuro panadero del pueblo en función a los méritos que demuestren. Hasta después de Semana Santa recopilarán candidatos.

No solo es necesario saber amasar. Una de las peticiones que tienen en Camarena es que el panadero se traslade con hijos en edad escolar. "Actualmente tenemos cuatro niños en la escuela, pero uno se va al año que viene a Teruel a estudiar y otro es el hijo del panadero que tampoco estará. Con dos no nos la aguantan", lamenta el regidor. Esto conlleva que se queden solo dos y que por tanto esté abocado el colegio al cierre, por lo que su futuro está vinculado al horno de pan también. 

El nuevo panadero tendrá derecho a vivienda –que está semiamueblada, tal y como describen desde el Ayuntamiento- encima del horno y por el que se paga un alquiler de unos 200 euros.

"Igual vas a por una barra de 90 céntimos y terminas pagando 20 euros de todo lo que compras"

El pan diario es el producto que más se expende. No obstante, fuentes municipales dicen que también es un templo para los lamineros. La repostería es otro de los fuertes de este negocio: coquitos, bollería, pastas o magdalenas también forman parte de la compra de sus vecinos. "El panadero de ahora también hacía pizzas", añade Narro. "Igual vas a por una barra de 90 céntimos y terminas pagando 20 euros de todo lo que compras", ríe el alcalde. 

Fuera de esta oferta, el pan de San Pablo –patrón del pueblo- es una de las recetas más típicas de este lugar; lo elaboran las mujeres del pueblo en el horno y es un pan redondo, “de los de antes”.

Esta situación no les pilla de nuevas a los camareneros. Hace un lustro, justo antes de que se instalara el actual panadero, se apagó el horno. Una historia que ya se había repetido 7 u 8 años antes, recuerda el alcalde de la localidad turolense. Narro enumera los servicios y negocios que hay en las calles de su pueblo y apunta un supermercado, botiquín, médico tres días a la semana, albergue, hotel, camping y varias casas rurales. "El 70% de las casas del pueblo son segundas residencias", relata Narro, algunos de ellos valencianos impulsados por la cercanía a la estación de esquí. Camarena de la Sierra es un pueblo próximo a la comunidad vecina –está a menos de una hora por carretera del linde autonómico- lo que ha impulsado que anunciasen su oferta de la panadería en la prensa valenciana.

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