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Teruel

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Ni baños de bosque ni rutas: Maestrazgo T-Guío está inactiva desde octubre

La situación sanitaria por la pandemia ha frenado el impulso de esta empresa turística que Serafina Buj lanzó en 2018. Su público mayoritario son vecinos de la Comunidad Valenciana.

Serafina Buj lanzó esta empresa turística en el Maestrazgo en 2018.
Serafina Buj lanzó esta empresa turística en el Maestrazgo en 2018.
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Ni baños de bosque, ni rutas personalizadas por los pueblos del Maestrazgo ni ninguna de las actividades turísticas que propone T-Guío se están ofreciendo desde el pasado mes de octubre. Serafina Buj abrió su pequeña empresa de servicios turísticos en 2018 y cuando estaba prácticamente despegando la covid llegó para acabar con todas sus previsiones.

Afincada en su Villarroya natal, regresó al pueblo hace 23 años por cuestiones familiares. Había estudiado fuera y trabajado de administrativa en Teruel pero la vida la llevó de vuelta a los orígenes junto a su marido. Durante muchos años estuvo dedicada al cuidado de su padre. En este tiempo, Serafina compatibilizaba estas labores con su trabajo en el centro de interpretación de Villarroya. Siempre le había interesado mucho la historia y el pasado de su tierra y su paso por esta institución le sirvió para estar todavía más en contacto con la riqueza de la zona.

“Conozco bien el lugar, lo he estudiado y vivo aquí, por eso puedo tanto recomendar el mejor sitio para ver una puesta de sol como hablar sobre monumentos renacentistas de la zona”, explica. Así es como Serafina trata de ser, a través de su empresa T-Guíoese amigo en el Maestrazgo con el que el turista no se va a perder detalle.

Sus servicios se centran en el acompañamiento de los turistas en visitas personalizadas que Serafina elabora a demanda. Sus clientes más frecuentes son tanto familias con niños como grupos de amigos y parejas y para cada uno de ellos tiene propuestas diferentes.

“Conozco bien el lugar, lo he estudiado y vivo aquí, por eso puedo tanto recomendar el mejor sitio para ver una puesta de sol como hablar sobre monumentos renacentistas de la zona"

Entre las últimas incorporaciones, están los baños de bosque, una actividad que sirve para conectar con la naturaleza paseando entre árboles. Para poder ofrecer esta propuesta, a principios del año pasado se formó en ello, aunque apenas pudo ponerlo en práctica. “Hay estudios que prueban que esta práctica ayuda a bajar la tensión o a reducir el colesterol, entre otros beneficios para la salud”, explica Serafina.

Otra de sus propuestas ha llegado a ser reconocida con un premio al turismo sostenible. Se trata del proyecto Abriendo pueblos, que consiste en acompañar a los turistas por los municipios más pequeños del Maestrazgo para mostrarles edificios que han sido restaurados y que merece la pena ver pero que, al estar desperdigados, no se estaban dando a conocer. “Los alcaldes me dejan las llaves de la iglesia, del horno, de la escuela… Lugares que se han ido arreglando y se han acondicionado para su visita pero son tan pequeños que nadie los enseña”, comenta.

“Creo que cuando salgamos de ésta, la gente tendrá muchas ganas de naturaleza”

Unos servicios, los que se ofrecen a través de T-Guío que, a causa de la pandemia hace meses que no se ponen en práctica. “Desde la primera semana de octubre no tengo ni una visita”, lamenta Serafina. Y es que su público mayoritario son vecinos de la Comunidad Valenciana y con las fronteras autonómicas cerradas no hay ni rastro de ellos. En verano reconoce haber notado una mayor afluencia de turistas aragoneses, de Zaragoza, sobre todo, pero nada que ver con el volumen habitual de visitas que se organizaron los años anteriores.

Por suerte, la empresa turística no es la principal fuente de ingresos de Serafina, que cuenta con el apoyo de su marido. La inversión inicial que realizó tampoco fue desorbitada ya que trabaja desde casa y para arrancar bastó con crear una página web, imprimir folletos y comprarse un ordenador y una tablet. Aun así, más que el daño económico, Serafina está sufriendo las consecuencias emocionales de ver cómo su proyecto está totalmente parado.

Le alivia pensar que, al menos, tan pronto como se recupere cierta normalidad, sus actividades serán demandadas, especialmente los baños de bosque. “Creo que cuando salgamos de ésta, la gente tendrá muchas ganas de naturaleza”, dice, optimista. La ventaja de sus servicios es que prácticamente todos son actividades al aire libre y en grupos reducidos, permitiendo no mezclar personas de distintas unidades de convivencia.

Su radio de acción, el Maestrazgo, es uno de los más turísticos de Aragón por lo que confía en que sea uno de los primeros lugares a los decidan volver tanto los turistas como quienes tienen segundas residencias en la zona.

Mientras tanto, Serafina aprovecha para seguir formándose y pensar en proyectos para el futuro, siempre con el ideal del turismo sostenible en la mente. “Me quiero seguir enfocando a aquellas personas interesadas en acercarse a la naturaleza y al patrimonio de forma respetuosa”, explica. Además, para ella es fundamental que su actividad genere riqueza en la zona. “Cuando visitamos un pueblo nos tomamos algo en el bar o vamos a la tiendecita para que compren un recuerdo”, añade.

Aunque los números todavía no la agobian, Serafina es consciente de que ahora mismo, por pocos que sean, todo son gastos. “Lo poco que haya podido ganar en verano ya lo he gastado en pagar la cuota de autónomos”, lamenta.

A la ausencia de turismo por las restricciones de movilidad se suma que su trabajo se desarrolle en el medio rural de un Aragón despoblado. “Aquí no estamos jugando en la misma liga que en las capitales, porque no hay población que potencialmente pueda venir a que le demos nuestro servicio”, recuerda. Habla tanto por ella como por sus compañeros de sector, consciente de que el daño que esta crisis económica está suponiendo en el territorio es mayor en otros establecimientos, como casas rurales, bares, restaurantes y hoteles de la zona, desiertos desde hace meses. 

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