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Teruel

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"Todo está resultando brutal y salvaje, con un gran coste afectivo; hemos llorado mucho"

La directora de una de las residencias más castigadas en la provincia de Teruel alerta del impacto de la enfermedad en usuarios y trabajadores

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Exterior de la residencia de la localidad turolense de Cedrillas.
Heraldo

Las dudas y los interrogantes asaltan a María Ángeles Viñado, directora de la residencia de Cedrillas, una de las más golpeadas por la covid en la provincia de Teruel. ¿Por qué el virus no entró en el centro en la primera oleada y ahora se cobra la vida de 13 usuarios? No hay respuesta aún, pero confiesa no poder evitar pensar que quizá el virus invade el ambiente y se mueve por él aprovechando la más mínima corriente de aire.

Más certeza tiene sobre el drama afectivo y anímico que viven los mayores a la hora de ser derivados a un centro intermedio. "Es muy duro sacar de su habitación a una persona que se encuentra mal y enviarla a decenas de kilómetros de distancia. Los ancianos pierden todo su territorio, se sienten desubicados; el coste emocional es alto", asegura Viñado. "Está siendo todo muy salvaje y brutal en esta pandemia; hemos llorado mucho", añade, recordando que también los trabajadores sufren con la enfermedad de los usuarios. Considera que, a partir de ahora, los geriátricos deberían estar preparados para atender los síntomas de la covid, aprovechando todo lo aprendido. "Los mayores deben estar muy hidratados y tomar proteínas, porque pierden el apetito", explica. "Y necesitan cuidados constantes en la piel", agrega.

El porcentaje de residencias con brotes es mayor en la provincia de Teruel, con casi un tercio, 11 de los 39 centros. En la mayoría de los casos, el virus ha atacado a geriátricos que en la primera ola no sufrieron la pandemia. La alarma saltó este verano en Burbáguena, donde se produjeron 13 fallecimientos. Después, el problema apareció también en otros centros.

En la actualidad, algunas de las residencias turolenses más castigadas por la pandemia son la de Martín del Río, que acumula 12 decesos por covid, y la de Cedrillas, con 13. También luchan contra el virus la de la Fundación Rey Ardid en la capital turolense, donde hay 24 positivos, y la de Javalambre, también en Teruel, con una decena de afectados. Sus responsables coinciden en que las medidas de prevención y seguridad fueron las mismas en marzo que ahora.

La responsable del área de Mayores de la Fundación Rey Ardid en Aragón, María Vázquez, destacó que la pandemia ha puesto en evidencia que el modelo de atención a los mayores debe estar "centrado en la persona, con grupos reducidos y unidades de convivencia", conceptos que la entidad ya ha puesto en marcha en sus centros. Señala también que el coronavirus ha cambiado la vida de los trabajadores de las residencias "en lo personal y en lo profesional", debido a la dureza de la situación experimentada.

Por otra parte, en Daroca, la situación de sus dos residencias se encuentra "estabilizada", según el alcalde, Álvaro Blasco. No se han notificado nuevos positivos ni fallecidos, pero sí permanecen ingresadas seis personas. Desde el inicio del brote en octubre, han fallecido 12. En la de discapacitados de Amibil, los brotes han afectado a un total de 13 usuarios (dos hospitalizados), tres más que a finales de la semana pasada, y también a 8 trabajadores.

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