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Teruel

agricultura

Las obras del regadío para la truficultura de Sarrión, en marcha tras 14 años de trámites

Se han ejecutado 2,5 millones de euros en la construcción de la primera balsa y en tuberías de un presupuesto total de 15,3 millones.

Obras de instalacion del regadio en la zona de trufa de Sarrion. Foto Antonio Garcia/Bykofoto. 07/10/20 [[[FOTOGRAFOS]]] [[[HA ARCHIVO]]]
Una máquina abre zanjas para el tendido de las tuberías de distribución de agua.
Antonio Garcia/Bykofoto

Las obras de los nuevos regadíos para la truficultura de Sarrión han consumido ya 2,5 de los 15,3 millones de euros del presupuesto. Al terminar 2020 se habrán ejecutado 4 millones, la cuarta parte del total. La actuación, que pondrá en regadío 617 hectáreas de 134 propietarios, ha iniciado las excavaciones para el tendido de redes y la construcción de una de las dos balsas de almacenamiento para el agua que se extraerá de tres pozos.

Los trabajos, ejecutados por la empresa pública Tragsa y que terminarán en 2022, arrancan 14 años después de la redacción del primer proyecto para crear la zona regable, que se extiende principalmente por el término municipal de Sarrión y alcanza también a las vecinas Albentosa, Manzanera y La Puebla de Valverde.

El proyecto prevé 293 kilómetros de tuberías para garantizar el riego de las plantaciones truferas, que asegurarán su producción frente a los vaivenes a los que están sometidas ahora en función de la meteorología. La relación entre la longitud de las tuberías y las superficies regadas es "muy superior" a la habitual debido a la orografía y la parcelación de la zona.

El regadío, promovido por la comunidad de regantes y por el Gobierno aragonés, está financiada por los futuros usuarios en 9 millones mientras que el resto lo aporta la DGA. Ante el interés suscitado entre los agricultores, el Ejecutivo tramita ya una segunda fase que se extenderá por otras 300 hectáreas con posibilidades de futuras ampliaciones.

El director facultativo de la obra, Ricardo Ibáñez, resalta la "complejidad" técnica del proyecto, que se extiende por una superficie irregular y que afecta a la autovía A-23 y a la Vía Minera, entre otras infraestructuras, lo que implica a distintas administraciones.

Debido a las diferencias de altitudes de hasta 400 metros en la nueva mancha verde –desde 860 a 1.279 metros sobre el nivel del mar–, se ha optado por sectorializar la distribución de agua. El consumo anual se estima en un hectómetro cúbico.

Ibáñez señala que el regadío pretende mejorar la rentabilidad de la truficultura al asegurar una producción regular y de calidad homogénea, reforzar la competitividad y consolidar a Sarrión y su entorno como líder mundial en la producción de la preciada trufa negra. Recalcó también el aspecto "social" del proyecto, que asegurará el riego a pequeños propietarios que con sus propios recursos no podrían hacerlo.

El proyecto de Sarrión puede tener un efecto demostrativo para otras zonas truferas. En la vecina Albentosa, se ha iniciado el proceso para poner en marcha otra zona regable a partir de pozos ya perforados. 

Un obús de artillería de la Guerra Civil

La aparición de artefactos explosivos de la Guerra Civil durante las obras de los nuevos regadíos de Sarrión era previsible dado el protagonismo de la zona durante la contienda. En previsión de esta posibilidad, las obras incluyen un "protocolo" de respuesta en caso de aparecer alguna bomba, como ocurrió a mediados de octubre, cuando como consecuencia del movimiento de tierras afloró un obús de artillería sin estallar. El proyectil, de 70 centímetros de longitud, fue señalizado inicialmente hasta que fue retirado por la Guardia Civil.

La posible aparición de restos de la Guerra Civil es una más de las dificultades que entraña la construcción de la extensa red de riego, que ha tenido que adaptarse a la implantación sobre una zona muy parcelada con cultivos de truferas ya consolidados. Para sortear este inconveniente, el trazado de las tuberías de distribución de agua sigue, en la medida de lo posible, el recorrido de los caminos existentes. El presupuesto de la obra incluye una partida para su reposición y reparación.

Para la construcción de las principales infraestructuras, como las dos balsas de almacenamiento o las estaciones de bombeo, se han utilizado suelos de titularidad municipal en busca también del menor impacto sobre las fincas

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