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Teruel

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Sale a la luz un tramo de la muralla medieval de Albarracín en perfecto estado de conservación

La ausencia de humedad ha evitado el deterioro del muro, de 21 metros de largo y 5 de alto, construido en el siglo XIII

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El equipo de arqueólogos y restauradores, junto al tramo de muralla recuperado.
Heraldo

Las obras de restauración de la muralla de época medieval que rodea Albarracín han sacado a la luz un tramo de 24 metros de longitud y cinco de altura en perfecto estado de conservación. No es lo habitual. El resto de los muros de esta fortificación que se han ido recuperando en las sucesivas campañas arqueológicas desarrolladas desde 2010 ofrecían un aspecto muy deteriorado.

"El único elemento que presenta algunos daños es la argamasa que unía las piedras por su parte exterior, y ello debido a que ha estado a la intemperie, pero el resto está, excepcionalmente, en un estado muy saludable", destaca Antonio Jiménez, gerente de la Fundación Santa María de Albarracín, la entidad que lleva a cabo los trabajos.

Según explica Jiménez, el trazado de este paño de muralla está "muy bien definido" y la ausencia de humedad en el terreno ha favorecido enormemente su conservación. Aunque no estaba previsto, el equipo de especialistas en restauración intentará extender las obras a un tramo de seis metros que aparece tras un quiebro del lienzo.

Las excavaciones han revelado, además, que junto a la muralla pudieron construirse instalaciones fabriles, a juzgar por los pavimentos enlucidos y los restos de posibles depósitos o contenedores que aparecen en la zona y que servirían como espacio de almacenamiento. Igualmente, los trabajos han permitido recuperar trozos de cerámica del siglo XV procedentes, probablemente, de derrubios depositados de forma intencionada en este lugar.

Las obras comenzaron en septiembre y está previsto que terminen a mediados de noviembre. Cuentan con una subvención de 30.000 euros del Departamento de Patrimonio del Gobierno aragonés y cuando finalicen se habrá recuperado ya medio kilómetro de la antigua muralla de Albarracín, quedando tan solo 150 metros de fortificación pendientes de restauración.

La zona de la muralla en la que se está trabajando desde hace 10 años arranca en la parte trasera de la Catedral de Albarracín y continúa hasta el entorno de la Torre Blanca siguiendo el meandro del río Guadalaviar. Este recorrido enlazaría originalmente con el recinto amurallado más conocido de Albarracín, el que se encuentra a la entrada de la ciudad viniendo de la capital turolense y que constituye la imagen característica de la localidad. La fortificación fue ampliándose a lo largo de distintas épocas a medida que crecía Albarracín.

La Fundación Santa María proyecta ahora una intervención paisajística que integre en el entorno natural los muros de la antigua fortaleza de Albarracín, construida entre los siglos XIII y XIV, si bien para ello necesita que el Fondo de Inversiones de Teruel, el Fite, destine una cuantía a este fin.

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