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Teruel

El mercado semanal del Ensanche en Teruel, bajo mínimos y los bares de Cella deciden cerrar por la covid

Las dos localidades turolenses estrenan las recciones de la fase 2. En Épila (Zaragoza), los vecinos se van acostumbrando a las nuevas restricciones.

El mercadillo semanal abrió con solo un tercio de sus puestos
El mercadillo semanal abrió con solo un tercio de sus puestos
Jorge Escudero

El mercadillo semanal del Ensanche bajo mínimos, colas en algunos comercios derivadas de la reducción de aforos y las terrazas a medio gas fueron algunas de las estampas que se vivieron en Teruel en la primera jornada de la recuperación de la fase 2 para frenar la escalada de casos de la covid-19.

El vicepresidente de Teruel Empresarios Turísticos y hostelero de la capital, Roche Murciano, cuantificó en un 15% la caída de ventas en los bares respecto a una jornada normal. Murciano afirmó que algunos colegas con varios locales en la ciudad ante la rebaja obligada de la ocupación optaron por cerrar bares y quedarse con solo un negocio abierto. La Policía Local vigiló desde primera hora de la mañana el cumplimiento de la reducción del aforo de terrazas al 50% y la suspensión del servicio en la barra.

El Ayuntamiento, en un intento de echar una mano al sector, entregó 20.000 sobres porta mascarillas al presidente de la patronal turística, Juan Ciércoles, para repartir gratis entre los clientes. La alcaldesa, Emma Buj, reconoció que la hostelería es "el gran perjudicado por el coronavirus".

Buj hizo "un llamamiento a la responsabilidad" de los turolenses porque la epidemia solo se puede frenar "entre todos". La alcaldesa recordó que el Ayuntamiento ha repartido mascarillas entre entidades sociales, familias desfavorecidas y colegios.

El tradicional mercado callejero de los jueves solo montó un tercio de sus puestos, los dedicados a la alimentación, lo que limitó la afluencia de público.

En Cella, una fuente municipal reconoció que el nivel de contagios, del 700 por 100.000, genera "bastante miedo" en el vecindario. El Ayuntamiento divulgó las nuevas restricciones sanitarias a través de las redes sociales y bandos. El mercado ambulante se redujo a un tercio de su capacidad, y las instalaciones deportivas cerraron sus puertas. Tras una reunión entre la Corporación y el Subdelegado del Gobierno, José Ramón Morro, se acordó incrementar la presencia de la Guardia Civil en las calles para velar por el cumplimiento de las normas de la fase 2. Los 15 bares del pueblo decidieron cerrar sus puertas por responsabilidad.

El alcalde de Épila, Jesús Bazán, apuntaba que las primeras horas en el regreso a la fase 2 no se habían salido de la "normalidad". "Los vecinos ya están acostumbrados a esta situación porque es algo que aún está reciente", dijo. En La Almunia de Doña Godina, también en la fase 2, no hubo infracciones significativas, pero se incrementó la presencia de las fuerzas de seguridad.

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