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Teruel

Aliaga inicia la reconquista de su castillo

Tras localizar a los herederos de quienes compraron la fortaleza en 1972 por 120.000 pesetas, el pueblo ya piensa en rehabilitarla con fines turísticos y para recuperar su historia.

Aspecto actual del castillo, con restos de sus torreones y líneas defensivas. La fortaleza se hunde.
Aspecto actual del castillo, con restos de sus torreones y líneas defensivas. La fortaleza se hunde.
Heraldo

Sin castillo no habría surgido el pueblo de Aliaga. Bajo esta premisa, el Ayuntamiento de este municipio de apenas 400 habitantes se ha propuesto recuperar la fortaleza encaramada a la peña que protege el caserío y empezar a pensar en su restauración. No solo para atraer turismo, muy necesario en una comarca castigada por la reconversión minera, sino también por rescatar del olvido una parte importante de la historia de Aliaga.

No ha sido fácil. El castillo, del que todavía quedan en pie 15 torreones, fue comprado por 120.000 pesetas en 1972 por una familia de Cataluña, después de que el Estado lo sacara a subasta con un precio inicial de 1.500 pesetas. Dos años ha tardado el Ayuntamiento de Aliaga en localizar a los herederos de los primeros adquirentes, con quienes ha establecido una línea de comunicación a través de su abogado para estudiar qué solución dar a la fortificación. Este viernes se les envió el expediente de ruina del edificio.

La fortaleza se derrumba poco a poco. Como explica el alcalde de Aliaga, Sergio Uche, un paño de una de las torres esquineras amenaza con caer en cualquier momento y cortar la carretera. Por ello, independientemente del acuerdo al que llegue con los propietarios del castillo, el Ayuntamiento ha empezado a solicitar ayuda a los gobiernos central y autonómico. Aunque los dueños han apuntado la posibilidad de lanzar una oferta de venta al Consistorio, este no tiene del todo claro que pueda asumir, con sus escasos recursos económicos, la compra de tal inmueble.

Tres líneas defensivas

Con sus 4.200 metros cuadrados de planta, el castillo de Aliaga es el más grande de la provincia en superficie. Aún quedan restos de sus tres líneas defensivas amuralladas. De su grandeza constructiva da idea una litografía realizada en los primeros años del siglo XIX, en poder de Pedro Juan Valero, antiguo registrador de la Propiedad de Aliaga, en la que se refleja la envergadura de la fortaleza antes de que las guerras carlistas -entre 1833 y 1876- acabaran con ella.

La labor de Pedro Juan Valero ha sido importante en este proceso de reconquista del castillo, pues contribuyó al hallazgo de las escrituras de compra-venta en 1972, donde figuraba el nombre de los nuevos propietarios de la fortaleza. También ha participado en la campaña el historiador turolense Serafín Aldecoa. Pero la colaboración decisiva ha sido la de los medios de comunicación, que durante este verano que ya se acaba hicieron posible que sus mensajes llegasen hasta los mismos dueños de la fortificación. Finalmente, estos se pusieron en contacto con el Consistorio de Aliaga.

Sergio Uche no oculta su "perplejidad" por el hecho de que en los años 70 del siglo XX el departamento de Patrimonio del Estado sacara a subasta el castillo "sin consultar antes" esta medida con el Ayuntamiento. "Nos llama la atención cómo tratándose de un bien patrimonio del país lo pone a la venta", señala.

"Estamos muy contentos"

No obstante, tras todos los avatares hasta lograr contactar con los propietarios, el alcalde de Aliaga se muestra "muy contento". "Se ha abierto una puerta a la recuperación de nuestra historia y podemos dar al castillo una salida turística", remarca Uche. La localidad trata de atraer visitantes como alternativa a la industria minero-eléctrica que fue su sustento hasta 1982, cuando cerró la central térmica del municipio. Solo diez años antes, el castillo había pasado a manos privadas. Pero el Consistorio tiene ante sí todavía un largo camino que recorrer, pues la restauración de la fortaleza, declarada Bien de Interés Cultural (BIC), se antoja compleja y costosa.

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