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Teruel

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Obón, el incendio que pudo acabar en tragedia

El fuego en un barranco junto al cementerio acorraló a un vecino que, como medio pueblo, intentaba apagar las llamas. Lo salvó un guardia civil

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La zona del incendio en Obón, con el fuego ya sofocado.
Heraldo

Una repentina ráfaga de viento a punto estuvo de convertir en tragedia humana el incendio desatado este domingo en un barranco de Obón, a pocos metros del cementerio del pueblo. La solidaridad con el medio ambiente y el temor a que las llamas llegaran al casco urbano empujó a una veintena de vecinos –el pueblo suma 45 habitantes– a intentar apagar el fuego con ramas, palas y esfuerzo personal. Pero la inesperada racha de aire casi acaba con la vida de uno de ellos, Rafael Fleta, de 65 años.

Como relató este lunes el propio Fleta, aún con el susto en el cuerpo, él se adentró más que otros en el barranco y, cuando quiso darse cuenta, las llamas lo rodeaban y el humo le impedía orientarse. Como caído del cielo, el brazo decidido de un guardia civil lo sacó de la encerrona y lo puso en el único camino que quedaba libre del fuego. Algunos rasguños en los brazos y la cara ennegrecida por el hollín fueron las únicas consecuencias del suceso.

"Ha sido una aventura para olvidar. Ese remolino de aire hizo girar el fuego en todas las direcciones; pudo pasar cualquier cosa", recuerda, al tiempo que muestra su agradecimiento al agente que apareció en el momento más crítico. También la esposa de Rafael participaba en la operación vecinal, pero estaba situada unos metros más arriba del barranco, lo que fue vital para encontrar por sí sola la salida.

El incendio apenas quemó una hectárea, pero las llamas se apoderaron de los vecinos. Cuando llegó la Guardia Civil, su primera medida fue desalojar a la gente. Tres camiones de bomberos y otros tantos helicópteros antiincendios hicieron el resto.

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