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Teruel

Patrimonio

El 'padre' del desarrollismo que apadrinó la última restauración de la iglesia de San Francisco de Teruel

El ministro de Hacienda, Mariano Navarro, nacido en Burbáguena, fue clave en 1961 para reparar el daño que el templo sufrió en la Guerra Civil.

Iglesia de San Francisco/2020-08-22/ Foto: Jorge Escudero [[[FOTOGRAFOS]]]
El actual rosetón se reconstruyó íntegramente en los años sesenta del siglo XX a partir de fotografías antiguas.
Jorge Escudero

El Gobierno de Aragón acaba de sacar a concurso la restauración de la iglesia de San Francisco de Teruel, uno de los principales monumentos góticos de la provincia, por 452.197 euros. La documentación que acompaña a la licitación rescata la memoria de la última reparación del templo, que se llevó a cabo en los años sesenta del siglo XX para sanar las heridas que había dejado la batalla de Teruel. Fue apadrinada por el ministro de Hacienda del momento, Mariano Navarro Rubio, nacido en Burbáguena, uno de los hombres más poderosos del régimen y ‘padre’ del desarrollismo que transformó el país.

La licitación del proyecto de restauración, redactado por el arquitecto José María Sanz, incluye un anexo documental que repasa la situación del templo en 1961, cuando todavía sufría las secuelas de la Guerra Civil. Un informe remitido por los franciscanos a Navarro Rubio explica que "tanto el rosetón, maravilla y modelo casi único del arte ojival, como las nervaduras de las columnas interiores, quedaron destrozados". El padre guardián explica que no dispone de medios para la restauración y apela al "turolense corazón" del ministro de Burbáguena (nacido en 1913 y fallecido en Madrid en 2001).

Entre los documentos, figura un informe del arquitecto municipal sobre los "graves daños" sufridos por la iglesia, "especialmente la desaparición total del gran rosetón". Lamenta que mientras la ciudad "resurge" de la contienda, la iglesia de los franciscanos "ha sido casi abandonada". La última restauración se remontaba a 1903.

El arquitecto plantea la necesidad de una restauración "meticulosa y justa", con especial incidencia en el monumental rosetón, que deberá rehacerse "completamente nuevo" a partir de las fotos del original. Recuerda que se podrá utilizar piedra de la misma cantera que aportó la materia prima original: roca caliza de Tortajada.

Otros elementos en los que habrá que intervenir a juicio del funcionario municipal son las puertas principal y lateral por el "destrozo" que presentan sus "finos nervios" y porque el zócalo se ha convertido en "una masa informe". También habrá que recuperar los ventanales, entonces tapiados, las fachadas, los arcos y las bóvedas. Estima el coste de la restauración en 1.413.700 pesetas, la cantidad finalmente concedida por el Ministerio de Hacienda que dirigía el superministro turolense.

La restauración se llevó a cabo, pero no estuvo libre de contratiempos. En una angustiosa carta fechada en julio de 1963, el fraile responsable del templo reconoce a Mariano Navarro que no puede justificar la totalidad de la ayuda recibida porque quedan pendientes de invertir las 200.000 pesetas de las vidrieras. Admite que parte de ese dinero se ha destinado a otras reparaciones "de carácter urgente". Finalmente, el embrollo se resolvió y en 1965 se justificó la totalidad de la inversión que financió la última restauración del templo.

La riada que obligó a tabicar las puertas

Una de las situaciones más apuradas de la iglesia de San Francisco en el siglo XX se dio, según la documentación recopilada por José María Sanz, en junio de 1933, cuando una crecida del río Turia inundó el entorno del templo y hubo que tabicar a toda la prisa sus puertas para evitar que la avenida anegara la nave.

La prensa nacional se hizo eco de aquella riada que amenazó el artístico edificio. La noticia apareció en el diario provincial Acción, pero también en los nacionales Ahora y ABC. El templo, del siglo XIV y uno de los mejores ejemplos del gótico en la provincia, fue catalogado como Monumento Nacional en 1979.

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