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Indignación entre los usuarios del autobús Teruel-Madrid por el drástico recorte del servicio

Más de 200 firmas exigen al Ministerio de Transportes que mejore la conectividad de la provincia turolense con la capital española

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Llegada a Teruel, este viernes, del primer autobús procedente de Madrid tras levantarse el estado de alarma.
Jorge Escudero

El severo tijeretazo que ha sufrido el servicio de autobuses entre Teruel y Madrid tras levantarse el estado de alarma por la pandemia de covid-19 ha llenado de indignación a los usuarios, que han visto cómo el único medio de transporte público entre las dos capitales –no hay tren– ha pasado de dos relaciones diarias en cada sentido a una única expedición el viernes y otra el domingo, ambas de ida y vuelta.

Tras suprimirse por completo la conexión durante la etapa del confinamiento, el servicio se reanudó este viernes y los viajeros que llegaron a Teruel procedentes de Madrid con el primer autobús no ocultaron su disgusto por el drástico recorte. "Estoy muy contrariada, muy enfadada. Es inadmisible la tremenda situación de aislamiento en que dejan a Teruel", dijo Asun Escusa. La mujer, que reside en Madrid y vino a ver a sus padres, instalados en Alfambra, destacó que la falta de conectividad entre las dos ciudades "no solo perjudica a Teruel, sino también a los madrileños, que vendrían a hacer turismo y no pueden si no disponen de coche particular".

La indignación de los ciudadanos ha impulsado al grupo municipal Ganar Teruel-IU a iniciar una recogida de firmas a través de la plataforma online change.org que suma ya más de 200 apoyos. Los firmantes exigen al Ministerio de Transporte, titular de la línea Teruel-Madrid, que amplíe el servicio por carretera, al ser Teruel la única capital española sin ferrocarril directo a Madrid. Anabel Gimeno, concejala de esta formación política en Teruel, denuncia que también se han perdido frecuencias en los autobuses a Zaragoza y Valencia, si bien destaca que la disminución ha sido "mucho más grave" en la relación Teruel-Madrid.

El Ministerio de Transportes remitió esta semana una carta a la empresa concesionaria de la línea regular de autobuses Teruel-Madrid, IRB, recordándole su "obligación" de garantizar la conexión diaria entre ambas ciudades. Sin embargo, desde la compañía señalan que existe un Real Decreto que da potestad a las empresas para ir reponiendo el servicio progresivamente según su criterio y en base a la demanda de pasajeros.

En este sentido, el gerente de IRB, David López, argumenta que la ocupación de los autobuses está siendo "mínima" en estos días, con solo seis pasajeros en el primer bus que salió el viernes camino de Madrid y un pico máximo de 21 viajeros en los servicios Teruel-Valencia, también gestionados por IRB. "La gente aún tiene miedo a coger el autobús y no vamos a poner en marcha los vehículos para mover aire", sostiene.

Por si fuera poco, López alega que su empresa tiene "problemas de liquidez" y reclama que las Administraciones le apoyen económicamente dada la importancia de un transporte que discurre por la Comunidad de Madrid y las provincias de Guadalajara, Teruel y Valencia vertebrando 125 municipios. "O llegan ayudas rápidas o nos va a ir muy mal; hasta podríamos entrar en un concurso de acreedores", subraya el responsable de IRB.

El presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Teruel, Pepe Polo, se mostró este sábado partidario de que el Gobierno central y los autonómicos "apoyen al servicio de autobús, aunque cueste dinero, porque es necesario para que la población no emigre".

Tanto el Ayuntamiento de la capital como la Diputación Provincial aprobaron esta semana sendas mociones en las que piden al Gobierno central y al autonómico que apoyen la movilidad de los viajeros adoptando medidas para garantizar el mantenimiento de las líneas tal y como estaban antes de la pandemia.

"Vamos pocos porque es una paliza de viaje"

Asun Escusa, viajera habitual en los autobuses entre Madrid y Teruel, tiene claro por qué la demanda de este servicio es tan reducida. "Vamos muy pocos porque es una paliza de viaje; son más de cuatro horas parando en una treintena de pueblos", dice. "Por eso –continúa– debería implantarse un servicio directo paralelo al que se detiene en los municipios".

En la misma línea, Nuria Andrés, estudiante de Periodismo en Madrid, define el viaje como "un recorrido turístico a paso de tortuga por la España vaciada". A su juicio, la lentitud del autobús hace que este no resulte un transporte práctico y añade que la falta de relación diaria entre las dos ciudades "nos condena a no salir de Teruel y a que tampoco venga nadie de Madrid".

Otro joven, David Benítez, estudiante de Derecho en Madrid, denuncia que el sistema de transportes en España "ha discriminado y abandonado a la ciudad de Teruel". "Para quienes estudiamos fuera, esta carencia nos limita cada vez más y eso no es justo", dice.

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