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La cosecha de melocotón de Calanda peligra si no llegan los temporeros

Hay cooperativas que tienen en Rumanía hasta el 80% de su plantilla para embolsar y recolectar la fruta

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Temporeros embolsando melocotón de Calanda en una finca de Valmuel en una de las últimas campañas.
Jorge Escudero

El campo bajoaragonés clama para que se levante el veto a la llegada de inmigrantes. Hasta el 90% de las contrataciones del sector del melocotón se realizan en origen, unas 2.700 personas; y si se mantiene el cierre de fronteras a mediados de mayo, al arrancar la campaña, el resultado será desastroso.

Pese a la inestabilidad laboral por la pandemia, los currículum de vecinos del territorio siguen sin llegar a las cooperativas y la contratación en Rumanía y en Marruecos sigue siendo la única solución. Advierten de que la falta de mano de obra acarreará que se pueda recoger mucho menos melocotón, elevando los precios en el mercado. Además, trabajos como el embolsado, podrían quedarse sin hacer, lo que impediría certificar gran parte de la cosecha como Denominación de Origen Melocotón de Calanda.

Los temporeros que llegan para la campaña suelen ser todos los años los mismos desde hace una década y conocen a la perfección los laboriosos trabajos del melocotón. Se trata en muchos casos de fijos discontinuos que están en el territorio de mayo a octubre. "El aclareo lo puede hacer cualquiera, pero el embolsado requiere práctica", opina Antonio Cerdán, gerente de la cooperativa La Calandina.

Al 90% en origen se le suman inmigrantes que residen en España y un 4% de bajoaragoneses. Pese al repunte del interés de los vecinos de la zona por trabajar en el campo, su cifra sigue siendo mínima. Según apunta el presidente de la D.O., Samuel Sancho, hay muy poca gente del Bajo Aragón que quiere trabajar en la campaña y los interesados piden estar en el almacén.

Las empresas se mantienen a la expectativa, conocedoras de que los decretos del Gobierno Central cambian a diario. La DGA ha anunciado que habrá libertad de movimientos para los temporeros, pero se trata de una medida "insuficiente" para el Bajo Aragón. Por ejemplo, la rutina de moverse con furgonetas es incompatible con la prohibición de más de dos personas en un mismo vehículo.

El aclareo, la primera faena del melocotón, ya necesita temporeros. En la Calandina han adelantado esta labor al 1 de mayo previendo que no puedan recibir al 70% de los temporeros que cada año llegan desde Rumanía. La cooperativa San Miguel de Puigmoreno, Cofruval, tiene el 80% de su plantilla, entre 90 y 110 personas en total, en Rumanía y vive la situación con "inquietud".

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