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Teruel

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La farmacéutica de Palomar de Arroyos, condenada a pagar 150.000 euros

El TSJA ratifica la decisión de la Consejería de Sanidad de imponerle una sanción por distribuir medicamentos a otras boticas  

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La farmacia de Palomar de Arroyos fue cerrada en mayo de 2014 ante las sospechas de estafa al Servicio Aragonés de Salud
Jorge Escudero

La farmacéutica de Palomar de Arroyos -una localidad turolense con 210 habitantes- ha sido condenada por el Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA) a pagar una multa de 150.000 euros por cometer ‘distribución inversa’. La infracción consiste en proporcionar medicamentos a otras boticas, almacenes mayoristas o distintas entidades o bien realizar envíos fuera de España sin autorización para ello

El TSJA desestima el recurso que la boticaria presentó contra la orden de la Consejería de Sanidad del Gobierno aragonés que le imponía la multa y confirma, por tanto, la sanción. No obstante, la condena aún puede ser recurrida en casación ante el Tribunal Supremo

El Tribunal Superior de Justicia de Aragón da la razón al Gobierno aragonés, quien sostiene, entre otras cosas, que entre 2010 y 2014 casi la mitad de las adquisiciones de la farmacia de Palomar al almacén mayorista se efectuaron "para realizar un tráfico ilícito con los mismos, siendo el destino más probable el de la exportación ilegal". En ese periodo, en la farmacia de la localidad turolense hubo un desfase de 12.876 medicamentos entre los facturados al Salud y los comprados a almacenes farmacéuticos.

La farmacéutica reclamó la nulidad de la sanción impuesta por la DGA alegando que los hechos por los que se decidió el inicio del procedimiento sancionador en febrero de 2015 son distintos de los que posteriormente se contienen en la orden de la Consejería de Sanidad de agosto de 2017. Esta última levantaba la suspensión del expediente sancionador que se había acordado tras haber sido sobreseído el asunto por el juzgado central de instrucción número cuatro. Sin embargo, el TSJA no acepta el motivo al estimar que los hechos objeto del expediente son sustancialmente los mismos: la distribución inversa. 

En su defensa, la boticaria esgrimió también falta de pruebas, pero el TSJA recuerda que, según obra en el expediente, en el registro de la farmacia fueron hallados numerosos medicamentos sin el correspondiente cupón precinto y que los informes oficiales hablan de importantes diferencias entre las compras de medicamentos y las ventas por ella realizadas, así como que un señalado número de clientes que figuran en la documentación de la farmacia como destinatarios de los mismos afirma no haberlos recibido.

Por último, el TSJA entiende, al contrario del argumento de la farmacéutica, que la norma por la que han sido sancionados los hechos ya existía antes de que estos ocurrieran.

Las investigaciones por el caso de la farmacia de Palomar de Arroyos implicaron en una red estatal de comercio de fármacos para exportar a boticas de diversas comunidades autónomas. El caso fue archivado penalmente, remitiéndose las posibles irregularidades al ámbito administrativo.

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