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La Guardia Civil cerró el verano con un 9% menos de rescates en el Pirineo, pero con los mismos 20 fallecidos del año pasado

Más de la mitad de los accidentes en montaña se debieron a una sobreestimación de posibilidades. El perfil mayoritario de los auxiliados corresponde a un hombre de entre 31 y 40 años, no federado y que va sin guía. 

Rescate en camilla de un montañero zaragozano de 51 años este verano en Canfranc.
Rescate en camilla de un montañero zaragozano de 51 años este verano en Canfranc.
Guardia Civil

La Guardia Civil cerró la campaña estival con un descenso del 9,4% de los rescates en la provincia de Huesca hasta sumar 321, aunque se mantuvieron los mismos 20 fallecidos del año pasado. Este es el balance final que ha presentado este lunes el coronel de la Comandancia de Huesca, Francisco Javier Vélez, junto con la subdelegada del Gobierno, Isabel Blasco, y el delegado territorial del Gobierno de Aragón en Huesca, José Luis Abad

El verano arrojó un saldo total de 421 personas auxiliadas entre el 1 de mayo y el 31 de octubre. Además de los 20 fallecidos (aunque dos de ellas no correspondieron a actividades de montaña), hubo 243 heridos, lo que supone también una disminución del 5% respecto a 2018, y 158 ilesos. Unos números que nunca se pueden calificar de positivos, aunque el coronel Vélez ha hecho hincapié también en la disminución de rescates y de rescatados ha llegado en una campaña con más visitantes en la montaña, como reflejan las pernoctaciones en los refugios de la FAM, que crecieron un 5%, o el aumento de un 13% de visitantes al Parque Nacional de Ordesa.

La zona de Benasque registró un aumento de las intervenciones, mientras que en Panticosa, por contra, se contabilizó un descenso significativo, y en Huesca y Boltaña, una reducción también aunque más ligera. 

Por tipo de actividades, el senderismo concentró el 35% de los rescates, seguido de la alta montaña (25%) y del barranquismo (16%). Las caídas y tropiezos en el mismo desnivel fueron los accidentes más comunes (36%), por delante de los problemas físicos (17%), los enriscamientos (10%) y los extravíos (7%). Los siniestros con fallecidos y heridos más graves dieron lugar a la apertura de 59 atestados de investigación ya que los propios especialistas de rescates actúan como Policía Judicial en estos casos. 

En cuanto a la procedencia, el coronel de la Comandancia de Huesca ha llamado la atención sobre el hecho de que el 24,5% de las personas rescatadas eran extranjeras, otro 23,5% de Aragón y el 52% restante de otras Comunidades. Por ello, ha pedido reforzar las campañas de prevención a nivel internacional y muy especialmente en Francia. 

Según estos datos, el perfil medio de la persona rescatada corresponde a un hombre (68%) de entre 31 y 40 años (23%) -más joven que el año pasado-, que no está federado (65%), no contrata un guía (89%) -un dato ligeramente mejor- y que va casi siempre acompañado (83,5%). 

En cuanto a las causas de los accidentes, el 54,4% se debieron a una sobreestimación de posibilidades, seguido de la falta de preparación física (42%), falta de nivel técnico o experiencia (41%) y carencia en la planificación (25%). Unos datos que, según el coronel Vélez, demuestran que "se está perdiendo el miedo a la montaña y no se va preparado ni físicamente ni con suficientes medios técnicos".

El jefe de la Comandancia de Huesca ha querido resaltar, una vez más, la "excelencia y eficacia" del modelo de rescate aragonés en el que se coordinan los grupos de montaña, la Unidad Aérea y los médicos del 061. Una colaboración que, en su opinión, hace que en Huesca el balance final de fallecidos y heridos sea muy inferior en comparación con el resto de provincias donde la Guardia Civil tiene la competencia de rescates. 

La FAM critica el "alarmismo" 

Desde la Federación Aragonesa de Montañismo, su vicepresidente, Modesto Pascau, ha agradecido el "buen trabajo" de los equipos de rescates y ha valorado que en los últimos seis o siete años, se mantiene "muy similar" el promedio de intervenciones y de víctimas. Y ha criticado la "alarma" que, a su juicio, se creó este verano por el repunte de fallecidos durante el mes de agosto. "En Aragón tenemos el turismo de montaña más seguro y el mejor modelo de rescate de España y hacer alarmismo es una barbaridad. No vamos a decir que 20 fallecidos sea bueno, pero es el promedio de los últimos años y será cuasi imposible llegar a cero. Además, este año ha habido muchos más usuarios en la montaña ya que la sequía ha sido mala para el campo, pero muy buena para andar y todos los fines de semana han estado llenos", ha destacado.

Pascau ha reconocido que el principal 'debe' es la formación deportiva de los aficionados a la montaña, "que es manifiestamente mejorable". "Antes, la mayor parte de la gente que iba al monte había pasado por los clubes de montaña donde quizá la formación no era reglada del todo, pero sí rutinaria y a base de salir muchas veces con gente más veterana, aprendías cómo actuar. Y es cierto que mucha gente ahora no ha pasado por ese tipo de cursillos, que es lo mínimo que deberían hacer".

Precaución por el riesgo alto de aludes

Además de insistir una vez más en las recomendaciones básicas para reducir el riesgo de accidente en la montaña (planificar bien la actividad, saber renunciar a tiempo, avisar a los equipos de rescate ante cualquier incidencia...), la Guardia Civil ha recalcado que las actividades invernales son más técnicas y requieren más material y, además, es más importante todavía consultar la meteorología "porque en invierno siempre es más adversa", ha advertido el jefe de los grupos de montaña, el teniente Santiago Gómez, que ha insistido en la necesidad de consultar los boletines de riesgo de aludes. "Ya ha nevado muchísimo y tenemos un riesgo elevado de nivel 3 en muchas zonas, por lo que hay que tomar precauciones y llevar el material adecuado, el decir, arva, pala, sonda, piolets, crampones y casco, y saber utilizarlo". Y es que ha explicado que cuando ellos llegan a una avalancha han pasado ya mucho tiempo "y a partir de 15 minutos las posibilidades de supervivencia de una víctima sepultada disminuyen exponencialmente". También ha destacado que la alimentación y la hidratación es más importante incluso que en verano "porque el frío desgasta mucho y perdemos muchas calorías que hay que recuperar". 

En este mismo sentido, el capitán José María Baranco, jefe de la Unidad Aérea, ha hecho un llamamiento para que los aficionados a la montaña lleven siempre teléfono móvil o cualquier otro dispositivo con GPS para poder dar las coordenadas exactas de su posición cuando reclaman ayuda a los servicios de emergencia. Y es que ha hecho hincapié en que la clave en un rescate es "saber dónde tenemos que ir". Ha explicado a este respecto que un helicóptero de la Guardia Civil tiene una autonomía de menos de 2 horas de vuelo y emplean 30 minutos en el trayecto de ida y otros 30 para la vuelta. "Eso nos deja un margen que no llega a 40 minutos normalmente para la búsqueda y el rescate. Y todo el tiempo que usemos en la búsqueda, lo perdemos en el rescate y nos obliga a hacer las cosas de una forma más precipitada o se tenga que demorar", ha resaltado.  

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