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Teruel

tercera edad

Los ancianos del geriátrico cerrado en Alfambra se trasladan a la capital pero con billete de vuelta

Un familiar dice que el cambio, para seis meses como máximo, es comparable a pasar «de una fonda a un hotel de lujo».

Ancianos procedentes de la residencia de Alfambra son trasladados a la residencia Rey Ardid en Teruel tras el cierre temporal de la primera. Foto Antonio Garcia/bykofoto. 04/11/19 [[[FOTOGRAFOS]]]
Llegada de una residente de Alfambra al geriátrico de la Fundación Rey Ardid en Teruel.
Antonio Garcia/Bykofoto

Los 31 usuarios de la residencia de ancianos de Alfambra, clausurada el pasado miércoles tras un amago de cierre a finales de octubre, viven ya en el geriátrico que la Fundación Rey Ardid acaba de inaugurar en Teruel. El traslado tendrá carácter temporal si se cumplen las previsiones de reapertura del Ayuntamiento y de acuerdo al compromiso de realojamiento alcanzado con la Rey Ardid, que prevé mantener los precios que pagaban durante seis meses.

A partir del sexto mes de cierre, las condiciones de residencia de los ancianos reubicados en Teruel están en aire, aunque el alcalde, Carlos Abril, se ha mostrado convencido de que el geriátrico, de propiedad municipal pero gestión privada, puede reabrir sus puertas en tres meses. Ha explicado que habrá que hacer algunas pequeñas reparaciones, licitar la explotación y firmar el nuevo contrato.

La actual concesionaria, Geron Daslace, ha tenido que cerrar por su insostenible situación económica, que ha desembocado en un concurso de acreedores. Los apuros financieros y la imposibilidad de encontrar una empresa que se subrogara el contrato vigente precipitaron el cierre y provocaron una situación rocambolesca cuando, tras haber iniciado ya el realojo el 29 de octubre, apareció una firma dispuesta a tomar las riendas del geriátrico. Los trasladados a Teruel tuvieron que coger otra vez las maletas y regresar.

Sin embargo, el nuevo gestor renunció, finalmente, a la subrogación y hubo que retomar el traslado de los residentes que, en algunos casos, hicieron tres viajes entre Alfambra y Teruel en menos de una semana, con el consiguiente malestar de los afectados y sus familias.

Un familiar de una residente realojada en el establecimiento de la Fundación Rey Ardid destacó la mejora de las condiciones con el traslado. "Los abuelos están descolocados, porque la atención ha mejorado en todos los aspectos. Ha sido como pasar de una fonda a un hotel de tres estrellas", resume. El mismo familiar apunta, como su principal inquietud, al plazo fijado por el Ayuntamiento para reabrir. Muestra sus "dudas" sobre la posibilidad de abrir en tres meses.

Al agotarse el medio año de plazo pactado con Rey Ardid, el precio pasaría de los 850 euros mensuales de Alfambra –para válidos– a los 1.300 de Teruel. Sin contar con que los residentes naturales de Alfambra tienen una rebaja del 37%, que ahora asume el Ayuntamiento. Diez de los 31 trasladados ocupan plazas concertadas por la DGA.

Los 19 trabajadores del geriátrico se van al paro. La responsable del área de dependencia de CC. OO. en Aragón, Montse Gómez, considera que "ni por asomo" se puede cumplir el plazo de tres meses para la reapertura. La sindicalista señala que las obras previstas son de escasa envergadura, pero más complicado es, a su juicio, el proceso administrativo para reabrir. Rey Ardid podría contratar a exempleados de Alfambra para reforzar su plantilla de Teruel ante la llegada del grupo de residentes, pero "de momento, se pierden 19 empleos". "Y, luego, a los políticos se les llena la boca de lucha contra la despoblación", denunció Gómez.

Carlos Abril reconoce que la subrogación fallida generó «molestias» a residentes y familiares, pero el contratiempo ha "escarmentado" al Ayuntamiento que, en las condiciones de la futura licitación, exigirá a las empresas "solvencia y experiencia". Además, tendrán que asumir la plantilla de la empresa saliente. Una vez se reanude el funcionamiento, invitará a regresar a los ancianos trasladados a Teruel.

Un familiar de residentes señala que, para los usuarios que son de Alfambra, el traslado puede generar "desarraigo" porque dejarán de ir al bar de su pueblo y de charlar con los vecinos de toda la vida, pero para quienes no son del lugar o no pueden salir a la calle la atención "ha mejorado un 200%", y el regreso puede hacerse cuesta arriba.

Desde la Fundación Rey Ardid señalan que el traslado de los ancianos a su residencia de Teruel se completó "sin ninguna incidencia". Calificaron las idas y venidas de los residentes de Alfambra de "situación kafkiana" y ratificaron su compromiso de acogida "durante seis meses" en el geriátrico "más moderno de Aragón". 

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