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Teruel

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Un inventario para rescatar del olvido los pocos árboles singulares que quedan en la capital turolense

La asociación Acacia pide al Ayuntamiento que cuide cada uno de los ejemplares para que sean valorados por la población

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La única secuoya que hay en Teruel está en la Carretera Vieja a Cuenca y mide más de 20 metros de alto. Junto a ella, Luis Miguel Berzal y Carmen Sanz, de la asociación Acacia.
Jorge Escudero

Una asociación de vecinos de Teruel amantes de la naturaleza se ha propuesto rescatar del olvido los pocos árboles singulares o monumentales que quedan en la ciudad. Desde la agrupación, bautizada como ‘Acacia’, sostienen que la crudeza de la Guerra Civil convirtió en leña para las estufas muchos de los ejemplares que hoy serían destacados y que los distintos ayuntamientos no han tenido entre sus prioridades plantar árboles. Con todo, afirman, lo peor es que la falta de cuidado y atención hacia este patrimonio natural impide que la población disfrute de él.

Acacia está elaborando un inventario de los árboles singulares de Teruel que ya está arrojando los primeros datos. De entre la treintena de ejemplares que podrían existir en el término municipal, al menos ocho cuentan con más de 70 años de antigüedad. Otros son excepcionales por su tamaño o por el contexto histórico en el que crecieron. La asociación pide al Ayuntamiento que "dignifique" el entorno de estos seres vivos "para darlos a conocer a la ciudadanía y que esta pueda valorarlos como se merecen".

Uno de los árboles singulares –el que da nombre a la asociación– es la acacia que hay junto a la iglesia de la Merced, con más de 100 años de vida y el único plantado antes de la Guerra Civil que queda dentro de la ciudad. "Es un superviviente", explica Carmen Sanz, portavoz de la agrupación, señalando su mitad seca y las heridas que un muro está causando en la corteza. En la carretera de Alcañiz, las ramas de un espectacular cedro encajonado entre paredes se esfuerzan por encontrar la luz del sol. "Habría que adecentar este lugar, retirando los restos de podas que se han acumulado junto al tronco", señala Luis Miguel Berzal, otro de los socios de Acacia.

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El tronco de la secuoya mide unos cinco metros de circunferencia. La falta de podas ha dejado crecer las ramas inferiores hasta el suelo.
Jorge Escudero

Aunque típica de California, Teruel tiene una secuoya en la Carretera Vieja de Cuenca –la única en todo el término– de más de 20 metros de alto y un tronco de 5 metros de circunferencia. La falta de poda ha hecho que sus ramas inferiores lleguen hasta el suelo permitiendo cobijarse en su interior. La asociación incluye en su listado, entre otros, un magnolio centenario que hay junto a la cárcel y un pino piñonero de 100 años de edad en la carretera a Villastar cuyas dimensiones lo convierten en el más grande de Aragón.

Acacia, que presentará su inventario de árboles singulares al Ayuntamiento, no renuncia a la idea de que todos los ejemplares incluidos en él integren una ruta botánica que suponga un atractivo más de la ciudad. "No hay actualmente ninguna protección sobre estos árboles" lamenta Carmen Sanz.

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La acacia de la plaza de la Merced es el árbol más antiguo que pervive dentro de la ciudad.
Jorge Escudero

Para elaborar el listado, tres socios de Acacia –a Carmen Sanz y Luis Miguel Berzal se une Jesús Monedero– revisan fotografías antiguas de la ciudad que aporten información sobre la posible edad de los ejemplares, hablan con las personas más mayores para conocer las historias que rodean a cada árbol y llevan a cabo las mediciones de aquellos que son de mayor tamaño.

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