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Teruel

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La economía turolense avanza lastrada por la despoblación y el envejecimiento

La tasa de actividad es la más baja de Aragón y los datos de rentabilidad de las empresas y de productividad son también inferiores a los de Huesca y Zaragoza

Fabrica de fertilizantes de Fertinagro en Utrillas. Generoso Martin.foto Antonio garcia/bykofoto. 14/02/18 [[[FOTOGRAFOS]]]
Fertinagro, del Grupo Térvalis, fue la empresa que más facturó en 2017, con un total de 180 millones de euros. En la foto, la planta de Utrillas.
 | Antonio Garcia/Bykofoto

La economía de la provincia de Teruel levanta el vuelo con más lentitud que el conjunto de Aragón –tras la crisis de 2008– lastrada por la baja tasa de actividad y la despoblación. A estos contratiempos se suma la precariedad de las infraestructuras, en particular la pobre cobertura de banda ancha. Por si esto fuera poco, la revitalización de las cuencas mineras, endosada al Plan Miner, no ha dado los frutos apetecidos como se encargó de resaltar un reciente informe de la Cámara de Cuentas que alerta del uso ineficiente de buena parte de los 418 millones de euros invertidos desde 1998. Esta inyección financiera no ha evitado que la comarca turolense que más población ha perdido en los últimos veinte años haya sido, precisamente, la de Cuencas Mineras, con una caída del 21%.

Una de las rémoras es la baja tasa de actividad –porcentaje de mayores de 16 años que trabajan o buscan trabajo–, la peor de las tres provincias aragonesas con un 56,6%, frente al 57,6% de Huesca y el 59,8% de Zaragoza –algo superior a la media estatal, del 58,6%–. El mal dato turolense refleja el alto envejecimiento poblacional, con un elevado número de jubilados. También los índices de rentabilidad de las empresas y de productividad de los trabajadores fueron en 2016 los peores de las 3 provincias aragonesas, según un informe de la Cámara de Comercio.

La pobre tasa de actividad es uno de los efectos de la despoblación, como indica el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Zaragoza, Marcos Sanso, autor de los informes económicos anuales de la Cámara de Comercio de Teruel. Advierte de que "un contexto poblacional decreciente marca a la economía". La población de Teruel ha caído el 3% entre 1996 y 2018, un intervalo en el que el censo de aragoneses creció, en conjunto, el 10%. La galopante despoblación del último siglo solo se frenó en los años del bum inmobiliario, para volver a recrudecerse a partir de 2009.

Aunque la economía provincial repunta en los últimos años, presenta síntomas inquietantes. Marcos Sanso, que ultima el informe económico de 2018, explica que mientras el sector de la construcción creció el año pasado a buen ritmo en Huesca y Zaragoza, perdió 1.900 trabajadores en Teruel y, en muchos casos, estos emigraron a otras provincias. Señala que el parque de viviendas nuevas disminuyó por el tirón del mercado un 3,6% en Zaragoza el año pasado y el 16% en Huesca, mientras que en Teruel creció un 1,1%.

La falta de demanda turolense ha derivado en una contracción de la actividad constructiva. Los visados de obra nueva cayeron el 18,5% en 2018 y las hipotecas, el 17%, mientras que en el conjunto de Aragón crecieron el 4,4% y el 1,6%, respectivamente. Para Sanso, la depresión de la construcción es el dato más llamativo de Teruel en 2018 por su discrepancia con el resto de Aragón y el Estado.

Otro lastre, su escasa vocación exportadora, se ha corregido en los últimos años. El valor de las exportaciones creció un 8,5% el año pasado hasta los 358 millones de euros, frente a un retroceso del 0,9% en el conjunto aragonés. No obstante, el quinto cliente, Reino Unido, está en el aire con el Brexit en puertas.

Para Sanso, la clave para el crecimiento económico de la provincia está en retener a los jóvenes y atraerlos de fuera si es posible. A su juicio, este aspecto es más importante, incluso, que la mejora de las infraestructuras, que son "necesarias", pero que no son por sí mismas garantía de despegue.

Ante la desaparición del sector carbonífero, que este año ha cerrado sus últimas explotaciones en Ariño, una de las actividades en las que Teruel deposita sus expectativas es la agroalimentaria, con 400 empresas y 8.000 empleos, según los datos del presidente de la Cámara de Comercio, Antonio Santa Isabel. Sanso advierte, no obstante, de que la rentabilidad de las empresas agroalimentarias de Teruel está por debajo de las de Zaragoza y, sobre todo, de las de Huesca, con una productividad por empleo que duplica a las turolenses.

El Informe del Mercado de Trabajo de Teruel del Ministerio de Empleo de 2019 destaca el "empuje" del turismo y de la industria cárnica, frente al "cierre de las Cuencas Mineras" que supone "una gran pérdida de empleo". Como proyecto industrial destacado, señala al aeropuerto de Teruel, en "una progresión continuada y que no tiene visos de parar", con lo que necesitará "cubrir muchos puestos de trabajo".

La provincia tiene 6.590 empresas y la actividad que agrupa un mayor número de ellas es el comercio, con 1.067, seguida de la construcción, con 648, según datos del Informe del Mercado de Trabajo de 2019. Cuatro mil empresas tienen menos de seis empleados, 39 tienen entre 101 y 500 afiliados a la Seguridad Social y solo tres tienen más de 500, aunque cuatro son organismos de la Administración y solo una es una compañía industrial.

El paro presenta una evolución positiva. Según un informe de CC. OO. sobre el mercado laboral del pasado mes de marzo, en el último año el número de parados bajó un 7,6%, un descenso mayor que en Huesca, del 4,5%, y Zaragoza, del 4,6%. Había 2.316 hombres desempleados y 3.403 mujeres. 

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