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Teruel

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La Asociación Contra el Cáncer saca la ciencia a la calle en Teruel

Una enfermera explica en el Torico cómo obtener por métodos caseros el ADN de una fruta para llamar la atención sobre la importancia de la investigación en la lucha contra la enfermedad

mesa informativa de la asociacion contra el cancer para concienciar sobre las ventajas del analisis del adn. foto antonio Garcia/Bykofoto. 24/09/19 [[[FOTOGRAFOS]]]
Teresa Civera, con la ayuda de Darío Maya, realiza el experimento en la plaza del Torico
Antonio García/Bykofoto

La plaza del Torico de Teruel se ha convertido este martes en un laboratorio con el que la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) ha llamado la atención sobre la importancia de la investigación para la cura de esta enfermedad. Sobre una mesa y con unos pocos instrumentos y materiales, la enfermera y voluntaria de la AECC Teresa Civera, ha obtenido el ADN del plátano en un intento de acercar la ciencia a los viandantes. El experimento, que conecta con la trascendencia de descifrar el código genético de cada individuo para prevenir el cáncer, será llevado a los colegios de la provincia.

“Si se parase hoy la investigación para curar el cáncer, en 2030 moriría una persona cada dos segundos”, ha alertado el vicepresidente de la Junta Provincial de la AECC en Teruel, Darío Maya, quien reclama más financiación estatal para poner en marcha nuevos estudios con soluciones que planten cara a la enfermedad. “Queremos que en 2030 haya un 70% de probabilidad de supervivencia en los enfermos, que ahora está en una media del 53%”, ha dicho.

En el Día Mundial de la Investigación en Cáncer, Maya ha destacado que el 18% del presupuesto de la AECC en España se destina al estudio de la enfermedad y, además, la asociación promueve y financia en estos momentos seis proyectos para avanzar en el diagnóstico precoz de la patología, clave para su curación.

El experimento en la calle captó esta mañana la atención del público. “A través del ADN, algo exclusivo de cada uno, vemos la herencia de nuestros padres y podemos personalizar los tratamientos curativos”, explicaba Teresa Civera mientras machacaba en una bolsa el plátano y lo mezclaba con una solución a base de agua, jabón lavavajillas y sal. Luego, con la ayuda de Darío Maya, filtraba la papilla obtenida mediante un colador y le añadía alcohol isopropilico hasta lograr una masa viscosa que es el ADN del plátano. “A ver si todos nos concienciamos de que la investigación ha de ser algo prioritario en una enfermedad que se lleva a muchas personas cada año”, decía la enfermera a quienes se acercaban a la mesa de la AECC.

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