Teruel

fiestas de teruel

El relevo generacional está sobradamente asegurado

la tradición de los toros ensogados se mantienen hasta en los más pequeños aunque se destaca que con estos animales hay "cero maltrato". 

Los niños disfrutaron con las vaquillas ensogadas por la plaza del Torico.
Los niños disfrutaron con las vaquillas ensogadas por la plaza del Torico.
Jorge Escudero

La afición por los toros ensogados tiene en Teruel una gran cantera. Las vaquillas que este lunes por la mañana corrieron por la plaza del Torico como aperitivo a los imponentes astados de la tarde contaron con un entregado público infantil que no quiso perderse la emoción de acercarse al animal y hacerle algunos recortes. Bajo los soportales del emblemático lugar turolense, apartados no obstante de las carreras de las vaquillas, no faltaban niños de apenas dos años de edad que mostraban una gran curiosidad por ver las evoluciones de las becerras.

Tampoco falta relevo generacional entre los sogueros. Laura Loras, de 20 años de edad, lleva desde los 16 aprendiendo de los mas veteranos la técnica para ser una de las 12 personas que guían al toro con una cuerda de manera segura tanto para los corredores como para los propios sogueros. "Es una labor que requiere su esfuerzo. Debes estar en plena forma y siempre al tanto y en coordinación con el resto de los compañeros", explicaba este lunes tras haber sacado una de las vaquillas infantiles desde la calle del Tozal hasta la plaza del Torico.

Las vaquillas que este lunes divirtieron a los niños pesaban alrededor de 200 kilos. Valero Loras, un experto soguero, destacó que con estos animales hay "cero maltrato". "Tenemos mucho cuidado de no hacerles daño con la soga y, por descontado, nunca hay golpes ni nada que les cause dolor. Tras correr por las calles, vuelven al corral, respetamos su vida totalmente", destacó.

Según Valero Loras, lo mejor de este acto es la emoción reflejada en las caras de los jóvenes vaquilleros. 

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