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Del festival tirolés en El Disloque a un homenaje a Los Inhumanos en El Despiste

Las peñas desplegaron ayer toda su imaginación para divertir a los socios en el penúltimo día de la Vaquilla.

El grupo Just Inhumanos’80 llenó de público la peña El Despiste, situada en pleno centro de la capital turolense.
El grupo Just Inhumanos’80 llenó de público la peña El Despiste, situada en pleno centro de la capital turolense.
María Ángeles Moreno

Las peñas vaquilleras echaron ayer el resto para divertir a sus socios y visitantes en una jornada en la que el cansancio por la intensidad propia de la fiesta turolense empieza a hacer acto de presencia. Desde el pasado viernes, muchos viven la Vaquilla sin distinción entre el día y la noche, durmiendo solo lo justo para recuperar la energía que permita continuar con la celebración.

En El Disloque tocaba fiesta tirolesa y decenas de peñistas de todas las edades se calzaron el pantalón corto del Tío Aquiles y el sombrero de pluma tradicional de la región alpina para degustar la mejor cerveza de la zona y bailar sin parar al ritmo de la música. Hubo variantes en el disfraz. Muchos niños optaron por la versión femenina del traje típico y otros, como Joaquín Sánchez, eligieron vestirse de barril. "Lo estamos pasando genial, entre amigos y sin perder nunca el humor, que en la Vaquilla no debe faltar", decía este hombre.

La fiesta de la cerveza montada en el Disloque contó con algún que otro despistado, como José Galvez, que acudió vestido de cantante de la famosa banda de rock estadounidense Kiss. "Me he colado sin darme ni cuenta, yo iba a otra verbena", comentó.

Por las calles del Centro Histórico, moviéndose sin descanso de peña en peña, desfilaban las charangas llevando tras de sí a cientos de personas al paso vaquillero, el ritmo cansino que los padres enseñan a sus hijos por ser el único que permite aguantar de pie durante horas tras dos días de fiesta.

Compitiendo con las charangas estuvieron las batucadas. Estos grupos de personas tocando el tambor y el timbal y moviéndose a la par hacían bailar al más parado en la céntrica plaza de San Juan con sus ritmos tribales como sacados del corazón de África.

En el coqueto local de El Despiste, en pleno centro de Teruel, donde guirnaldas de bombillas de colores decoraban el interior de la carpa, el grupo Just Inhumanos’80  realizaba un tributo al conjunto original de Los Inhumanos, que hizo furor en los años 80 del siglo XX.

El grupo musical, que recordó algunas de las canciones más famosas de Los Inhumanos, se hizo esperar más de una hora, pero entretanto los peñistas no pararon de bailar con las canciones enlatadas de los incombustibles Raffaella Carrà, Raphael y Concha Velasco con su famosa ‘Chica yeyé’. La banda original de Los Inhumanos también visitó Teruel, pero el primer día de la Vaquilla, el viernes 5 de julio, cuando actuó en la peña El Disfrute.

Otras peñas, como Los que Faltaban o Los Sordos, optaron por la música electrónica a todo volumen. Masas de jóvenes brazos en alto y coreando los temas a viva voz llenaban hasta la bandera los locales.

Esta medianoche, la Vaquilla dirá adiós con una gran traca final, pero antes, los toros ensogados, el acto festivo más tradicional de Teruel, habrán protagonizado trepidantes carreras por la calle del Tozal y la plaza del Torico entre cientos de vaquilleros que intentarán tocar los cuernos a los imponentes astados.

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