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Teruel

sucesos

A prisión por asesinato los hijos de la mujer de Pozondón que apareció muerta y emparedada

El juez considera que hay indicios de que los dos hermanos pudieron participar en el crimen.

El juez considera que hay indicios de que los dos hermanos pudieron participar en el crimen
Pedro Blasco es conducido a prisión tras prestar declaración ante el juez.
Luis Rajadel

Los dos hermanos de Pozondón detenidos el pasado miércoles por el presunto asesinato y posterior emparedamiento de su madre, Ángela Yunta, de 88 años, ingresaron ayer en prisión por orden del juez que instruye el caso, Juan José Cortes, ante los indicios de que ambos pueden estar implicados en el crimen.

El hijo de la anciana, Pedro Blasco, de 48 años, se declaró culpable el mismo día de su detención de haber causado la muerte de su progenitora por asfixia. Su hermana, Isabel, de 50 años, podría haber colaborado en los hechos. Ambos mantuvieron oculto el cadáver de la anciana durante dos años en un armario tapiado de la vivienda familiar para seguir cobrando la pensión de la fallecida, que asciende a 1.000 euros mensuales.

Los primeros resultados de la autopsia apuntan a que la muerte de Ángela Yunta se produjo por asfixia en marzo de 2017, una fecha que coincide con lo que declararon su hijos en el juzgado. El fiscal encargado del caso, Benito Soriano, explicó que se han remitido muestras para analizar en laboratorio con el objeto de determinar los pormenores de la muerte. El juez considera que Pedro acabó con la vida de su madre, aunque "no se pueden conocer con precisión los motivos".

El juez instructor ordenó, en sintonía con la petición del fiscal, el ingreso en prisión comunicada para los dos investigados sin posibilidad de ser eludida mediante fianza. Pedro ingresó en la cárcel provincial de Teruel, mientras que su hermana fue derivada a la prisión de mujeres de Picasent (Valencia). Para el magistrado, existen "indicios más que suficientes" contra los dos detenidos.

El auto de prisión considera que la actuación de Isabel "no puede entenderse desconectada de la de su hermano". El juez señala que pudo haber participado "de manera activa" en la planificación del asesinato y la ocultación posterior del cadáver. Ordena el internamiento de los dos hermanos ante la "gravedad de las penas" que pueden imponerse y ante su "falta de arraigo" y el consiguiente peligro de fuga.

Benito Soriano explicó que, de las actuaciones practicadas, se desprenden "indicios de que los dos hermanos han participado en un posible delito de asesinato y otro de estafa a la Seguridad Social". Añadió que, de las declaraciones ante el magistrado, se derivan "contradicciones" y apuntó a la "posible coautoría" de Pedro e Isabel en los hechos.

Entre las diligencias que se van a practicar, figura un examen psicológico de los dos hermanos. Los abogados de los dos investigados, el fiscal y el juez coincidieron en la necesidad de llevar a cabo esta prueba.

El hallazgo del cadáver de Ángela Yunta emparedado en su casa el pasado miércoles conmocionó a los vecinos de Pozondón, una pequeña localidad de la Sierra de Albarracín. Hace unos meses, el Ayuntamiento había comunicado a los servicios sociales de la Comarca la sospechosa ausencia de la anciana, que no había sido vista por ningún vecino en los últimos dos años. Los dos hijos se negaron a permitir la entrada a la trabajadora social que se encargó del caso. La posterior intervención de la Guardia Civil desembocó en la localización del cuerpo sin vida de Ángela oculto en un armario empotrado tapado con un tabique.

La familia formada por Ángel Yunta y sus dos hijos llegó a Pozondón hace 16 años procedente de Madrid, donde residía. El marido de Yunta y padre de sus hijos era natural de la localidad turolense, donde conservaba una casa de la familia.

Desde su llegada, Pedro llevaba a cabo trabajos esporádicos para el Ayuntamiento mientras que su hermana se ocupaba de su madre, ciega y con graves problemas de movilidad. Aunque Isabel sacaba a pasear a la anciana por la calle de vez en cuando, desde 2017 esas salidas habían cesado y los dos hermanos no permitían a ningún vecino entrar en su casa, una actitud que disparó las sospechas vecinales.

Los vecinos consideran a Pedro Blasco una persona correcta pero tímida, una característica que se acentúa en su hermana. Aunque residentes en Pozondón reconocían que la ausencia de noticias sobre la madre era inquietante, no se terminan de creer que su hijo la hubiera asesinado. Los dos hermanos prestaron declaración en el juzgado durante dos horas y, al terminar su comparecencia, partieron en sendos vehículos de la Guardia Civil camino de los centros penitenciarios en los que permanecerán a la espera de juicio.

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