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Monteagudo del Castillo: el esplendor ganadero que deja paso al turismo

Los rebaños de ovino y vacuno han sido tradicionalmente la base económica de Monteagudo de Castillo. La casa solariega de una poderosa familia ganadera se ha reconvertido en hotel con encanto.

Si me dieran a elegir un lugar para vivir, elegiría este". José María Churruca, el gerente del hotel Palacio de Iván Tarín, de Monteagudo del Castillo, se muestra así de satisfecho de la decisión que tomó hace siete años, cuando, con su mujer, Pilar Sánchez, cogió las riendas del hotel con encanto que había abierto dos años antes el Grupo Térvalis en una antigua casa solariega rehabilitada.

Churruca, alavés y con una dilatada trayectoria en el sector hostelero que le ha llevado por Teruel, Toro (Zamora) y Ávila, se queda con Monteagudo como el sitio ideal para completar su carrera profesional "hasta la jubilación". Afirma que no echa de menos la ciudad. Prefiere un pueblo "sano y en contacto con la naturaleza" en el que llevar una vida "ordenada" para ver crecer a su hija, de once años.

El hostelero dice que, al frente del Palacio de Iván Tarín, hace el trabajo que le gusta rodeado de campos y montañas. "Es el lugar perfecto", sentencia para recalcar su plena integración en Monteagudo del Castillo, un núcleo de 50 habitantes de la Comunidad de Teruel que está a las "puertas" –como le gusta apuntar– de dos polos turísticos como las sierras de Gúdar y del Maestrazgo.

Desde que asumió la gestión del establecimiento, vive en Monteagudo porque considera que no se puede ofrecer un buen servicio a los clientes sin vivir en el mismo edificio. Solo así se asegura de poder atender las 24 horas del día las necesidades de la clientela. "Es imprescindible estar aquí", señala.

Llegó al pueblo gracias a un anuncio publicado en la prensa en el que Térvalis buscaba un gestor para el hotel. En aquel momento, residía en Ávila, pero se interesó de inmediato por la propuesta porque su mujer es de Teruel y "la tierra tira mucho". No se arrepiente de la decisión que tomaron.

El hotel se acondicionó en un antiguo palacio levantado entre los siglo XVI y XVIIsobre la puerta principal aparece la fecha de 1521– que fue propiedad de los Tarín, una antigua familia hacendada de la localidad. El patio de entrada presenta un empedrado de diseño geométrico y da paso, por un lado, a la antigua vivienda a través de un arco de sillería de medio punto y, por otro, a las cuadras y corrales para el ganado, la principal riqueza de los primeros propietarios. En un rincón del zaguán se abre un pozo para uso privado todavía productivo y con su abrevadero anejo.

El hotelero explica que la mayor parte de la clientela del Palacio de Iván Tarín –una versión muy extendida en la localidad afirma que este nombre responde a un error de lectura y que el hacendado propietario se llamaba en realidad Juan Tarín– llega derivada de Térvalis en días laborables. Los fines de semana y puentes festivos los usuarios son, en su mayoría, levantinos y catalanes que, en invierno, pasan por Moteagudo camino de las cercanas pistas de esquí de Valdelinares. El negocio también aprovecha el tirón turístico de la comarca del Maestrazgo, que arranca en la vecina Allepuz y que atrae visitantes todo el año.

Frente a la veteranía de José María Churruca, un recién llegado a la actividad hostelera de Monteagudo es Enrique Fuertes, que desde hace solo un mes regenta el único bar de la localidad, la Taberna, de propiedad municipal. Procede del barrio minero de Ojos Negros y se enteró de la oferta del bar a través de la prensa, como en el caso de Churruca. Aunque el inicio de la actividad está siendo "flojo" en cuanto a clientela, agradece el "apoyo del pueblo y del alcalde", que se han volcado con él.

Fuertes confía en que con la llegada del verano y la afluencia de veraneantes la actividad se dispare. Señala que los jóvenes, agrupados en la Asociación de Amigos de El Pairón de Monteagudo, son, además, "muy activos" y organizan actividades que también repercuten positivamente en el bar. Para ofrecer un servicio añadido a los vecinos y generar trasiego por el local, cada día, a las 10.00, trae los encargos de pan desde Cedrillas –entre 12 y 15 barras diarias–. Aunque muchos vecinos se desplazan a comprarlo al pueblo vecino, no todos tienen coche o están en condiciones de conducir. "Hay que apoyar también los mayores", dice el hostelero, que advierte de que "un pueblo que se queda sin bar está fastidiado".

Los pastos y los manantiales de las Salobrejas, la clave de la antaño pujante cabaña bovina

La ganadería y la agricultura cerealista son las actividades económicas que han mantenido tradicionalmente a la población de Monteagudo del Castillo. El alcalde, Luis Lozano, explica que la producción bovina se apoya en los buenos pastos de las Salobrejas, una zona de monte contigua a Alcalá de la Selva con hierba abundante y que explotan los pastores locales. Sin embargo, reconoce que la actividad pecuaria "se va perdiendo". Uno de los pocos ganaderos locales, Aurelio Martín, apacienta 90 vacas en el comunal de las Salobrejas, cubierto de un pasto alto salpicado de charcas tras las últimas lluvias. La zona era explotada antaño mediante la "dula", una fórmula que agrupaba las reses de distintos propietarios en un mismo rebaño. Además de Martín, hay otros seis pastores, tres de ganado lanar y tres de vacuno. El pueblo no tiene colegio desde hace décadas y los niños se desplazaban a Cedrillas. Actualmente, solo queda una niña en edad escolar y pasa la semana en Teruel. Lozano resalta, como uno de los factores más positivos para el pueblo, la buena comunicación a través de la A-226, pero reconoce que el futuro es "negro". Ante un censo tan corto –del medio centenar solo 30 residen de forma continuada–, con un ligero retroceso "el pueblo se iría a pique". Al empleo derivado del sector primario se ha sumado en los últimos años un incipiente turismo. Para las compras más urgentes, los vecinos acuden a Cedrillas, a solo cuatro kilómetros, que dispone de varios comercios. Para quienes no pueden desplazarse, cada semana llegan hasta Monteagudo comerciantes ambulantes.

En datos

Comarca: Comunidad de Teruel.

Población: 50.

Distancia a Teruel: 35 km.

Los imprescindibles

El castillo arruinado

El castillo que da nombre a Monteagudo se remonta al siglo XII, cuando la localidad fue sede principal de una orden militar. De la fortaleza, solo quedan dos fragmentos de muro en la cima del montículo que domina el pueblo.

Tomás Daudén

Un jubilado de la localidad, Tomás Daudén, fue en 1989 pionero en los repetidos intentos de atraer nuevos pobladores a los pueblos de Teruel. Ofreció su hacienda a una familia de León pero el intento acabó en fracaso y en los tribunales.

Una heroína de 13 años

Una niña de Monteagudo de 13 años, Rosalía Motolío, recibió en 1976 el premio Operación Plus Ultra, patrocinado por distintas empresas y que reconocía las "serias responsabilidades familiares" asumidas por la sufrida pequeña.

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