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Teruel

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Inyección económica para frenar el grave deterioro de la torre mudéjar de Navarrete

La DGA destina 143.000 euros a la restauración del campanario, cuyas obras arrancarán tras el verano y durarán 6 meses

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Un grupo de vecinos, delante de la iglesia de la Asunción de Navarrete del Río
Jorge Escudero

La torre de la iglesia de la Asunción de Navarrete del Río, levantada en estilo mudéjar en el siglo XVI y símbolo de esta pedanía de Calamocha que resiste al embate de la despoblación con 100 vecinos todo el año, será restaurada a partir de septiembre con una inyección de algo más de 143.000 euros que acaba de aprobar el Gobierno aragonés.

Los trabajos, que durarán seis meses, tienen como objetivo frenar el grave deterioro del elemento más destacado de un templo que fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 2001. Pese a esta catalogación, la torre presenta problemas de conservación y su interior está lleno de excrementos de palomas.

En el resto de la iglesia se han ido realizando actuaciones puntuales, pero la última intervención en la torre data de principios de este siglo. Fueron obras de urgencia con las que se intentó detener el agrietamiento de la parte superior colocando una estructura metálica que sujetara las paredes para evitar que se separaran. Ahora, según informaron esta semana técnicos de la DGA que visitaron la iglesia, se plantea una mejora de mayor rango y de efectos mas duraderos.

Las obras se centrarán en el último cuerpo de la torre, con la restauración del exterior, la reparación de los forjados interiores, la colocación de un pararrayos y la instalación de mecanismos de protección contra la entrada de aves.

La torre de Navarrete es una de las más destacadas del conjunto de campanarios mudéjares que se extiende por todo el valle del Jiloca. Su importancia reside en la singularidad de sus elementos decorativos "al sustituir el tradicional vocabulario formal de ladrillo y cerámica por otro más actual de raíz manierista", señalan desde la DGA. Entre sus elementos decorativos, hay medallones con bustos que recuerdan a los que decoran la Lonja de Zaragoza.

Otros ejemplos de campanarios mudéjares en la zona están en Olalla, Lechago, Báguena y San Martín. Las torres de estos dos últimos municipios también han sido declaradas BIC. El Ayuntamiento de Calamocha estudia crear una ruta turística que permita al visitante conocer todos estos monumentos.

"Debemos conservar nuestro patrimonio, tanto para nosotros mismos como de cara al turismo", explicó el alcalde de Calamocha, Manuel Rando, quien subrayó que en la comarca del Jiloca "hay una buena representación del mudéjar tardío en Aragón y tiene que ser puesta en valor".

Por su parte, el concejal delegado de Pueblos del Ayuntamiento de la capital del Jiloca, Daniel Buezas, lamentó que la torre de Navarrete "ha pasado mucho tiempo en el olvido". "Queremos que los pueblos progresen, estén bonitos y tengan vida y para ello es importante recuperar el patrimonio", agregó.

Los vecinos no ocultan su "ilusión" por ver restaurada la torre de la iglesia, situada en una plaza que constituye el punto de reunión de los habitantes. "Es el único templo que tenemos y en él se han celebrado todas las bodas, bautizos y comuniones aunque ahora, lamentablemente, lo que más hay son funerales", explica Antonio Hernando, un vecino.

Mientras, a 3,5 kilómetros de Navarrete del Río, la torre mudéjar de la iglesia de Santo Domingo de Silos de Lechago –también pedanía de Calamocha– aguarda a tener la misma suerte. Desde hace un año y medio, una valla recorre el exterior del templo para impedir que peatones y coches se acerquen y puedan sufrir daños por la constante caída de trozos de ladrillo desde lo alto de la torre.

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La erosión de la torre de Lechago, en la foto, hace que a diario caigan trozos de ladrillo a la calle.
Jorge Escudero

El viento que sopla en el Jiloca ha erosionado este campanario, que ya perdió el cuerpo superior a finales del siglo XIX por hundimiento. Ahora, este monumento pide a gritos una restauración que evite su ruina total. El Ayuntamiento de Calamocha ha pedido que la iglesia sea declarada BIC, lo que conduciría, al igual que ha ocurrido en Navarrete del Río, a una intervención por parte de la DGA. Así lo explica el técnico municipal de Calamocha, Emilio Benedicto, quien apremia a restaurar la torre de Lechago "antes de que sea demasiado tarde".

Desde el Obispado de la Diócesis de Teruel y Albarracín –propietario de la torre de Lechago– señalan que el coste de la restauración supera las posibilidades económicas de la institución, por lo que confían en que el Ayuntamiento de Calamocha consiga ayudas que permitan, cuanto antes, una reparación.

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