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Cosa: rescate de la iglesia y gusto por la paella valenciana hecha en casa

El municipio porfía en el empeño de recuperar su iglesia de la Asunción y ha desarrollado una gran afición por la especialidad arrocera de los vecinos mediterráneos que tienen raíces en el pueblo.

Tiene Cosa –la etimología del nombre es un misterio que los cosinos no desvelan fácilmente– una iglesia imponente, consagrada a Nuestra Señora de la Asunción, por la que se puede transitar con la bóveda celestial como límite para la vista. Su recuperación es una vieja batalla que el pueblo viene librando por etapas, con especial cariño y dedicación desde la alcaldía que dirige Marcos Garzón. Ya son 16 los años que contemplan a este agricultor en el cargo: su vecino Roque Herrando le bromea diciendo que lleva casi desde los tiempos de Franco. "Va mucho tiempo, pero éste exagera; cuatro legislaturas de alcalde y otras cuatro de concejal; siempre he tratado de ayudar en todo lo que he podido, por el pueblo, ya te imaginarás".

Cosa es consciente de que su futuro no es halagüeño, como ocurre con muchos otros municipios, pero al menos se han puesto manos a la obra para alejar los idus de marzo. "En las antiguas casas de los maestros y las escuelas hicimos cuatro pisos con subvenciones de la provincia para bienes relacionados con la educación; los alquileres son muy bajos, porque no los puedes poner altos en esta zona, y tenemos ocupados los cuatro, junto a la pista polideportiva. Los jornales no suben, las cosas están como están y hay que tener cabeza. Además, así nos juntamos alguno más en el pueblo, estamos 25 ó 30 el año entero". Del patrimonio local, además de la iglesia y el modesto templo activo en la actualidad, destaca la Casa Grande, vivienda solariega de 1910.

El club social reúne a tres vecinos; el alcalde, Roque y Martín Royo, concejal. Roque tira del humor en medio de cualquier conversación, tiene el espíritu alegre, pero cuando toca ponerse serios es el primero en endurecer el rictus. "Solución hay poca por aquí, tenemos que ser realistas. Lo que nos queda es esforzarnos, darle a la cabeza y listos". Marcos matiza la cuestión. "Yo no tengo problemas en pedir para lo que haga falta aquí, trato de hacer un trabajo serio para beneficiar al pueblo. Empecé por cambiar las aguas y pavimentar las calles, algo fundamental, pero también estoy orgulloso de cómo tenemos los caminos rurales, con su cemento y todo. Y también nos preocupamos de los detalles: fíjate que hemos ampliado los nichos del cementerio, ¡y tenemos ya para una eternidad! Espero que tardemos en ir para allá de residentes, yo no quiero, ¿eh? Solo de visita… ahora en serio, tratamos de ir haciendo las cosas bien, con previsión, incluso en estos detalles. Lo que tenemos lo cuidamos, tratamos de sacarle partido; las aguas de Fuentecillas y los Calderones, por ejemplo dan para mil ovejas sin problema".

Cosa es un municipio agrícola, de secano, con el trigo y la cebada –hay algo de centeno también– como cultivos predominantes. También hay granja de cerdos; el ovino extensivo está prácticamente desaparecido. En el pueblo hay pocos oficios en activo más allá del sector primario. Ángel Abad, por ejemplo, hace trabajos de albañilería como autónomo. El club social, que atiende habitualmente otro vecino pero que reparte llaves entre los residentes habituales, era la antigua ragua del pueblo; ahora se fraguan allá buenas sentadas de confraternización y unos vermús de aúpa. "Cuando hay fiestas –dice Martín– contamos con dos paelleras para 200 raciones que nos resuelven la papeleta; hay gente con mucha mano en los fogones. Tenemos algún cocinero y hosteleros, tanto locales como asentados en Valencia, que trabajan bien el tema". Para los detalles y la intendencia, todo el mundo arrima el hombro, desde la leña al menaje y provisiones.

Las mentadas paellas son la especialidad estelar. La cosa, aquí en Cosa, tiene su miga aunque hablemos de arroz. "Hubo un ‘catering’ en unas fiestas que no acabó de funcionar, la fideuá no dejó muchos fans –recuerdan Martín y Marcos– y varios valencianos con raíces en el pueblo que vienen habitualmente por aquí se ofrecieron a hacer paellas. Llevamos ya muchos años con ellos, y bien que disfrutamos de su habilidad en la cocina. Bernardo, Juan, Ramón, Merche... bueno, y alguno más, que no queremos dejarnos a ninguno. Carlos también… vaya, que son muy buenos todos".

Las Fiestas de San Roque, que se celebran a mediados de agosto, son las más importantes en Cosa. También tienen relevancia las de Santa Bárbara (4 de diciembre) y San Antón, el 17 de enero. En Navidades se concentran en el pabellón muchos hijos del pueblo ausentes durante el año; la emigración de Cosa fue sobre todo a Zaragoza, pero también hay muchos del pueblo en Valencia. Un gremio con muchos cosinos es el del taxi; en Zaragoza hay actualmente siete en ejercicio.

Dado el éxito de los apartamentos de alquiler, Marcos tiene en mente la ilusión de una casa rural. "Es algo que se ha pensado, sí, pero no es fácil arrancar algo así, hace falta una buena inversión, recuperar una casa. La verdad es que siguen llamando para preguntar por pisos de alquiler; es una idea que no descartamos".

En datos

Comarca: Jiloca.

Población: 58.

Distancia a Teruel, su capital de provincia: 79 km.

Los imprescindibles

De ruta

Los visitantes y andariegos locales disfrutan de una caminata que puede completarse en hora y media; algo más de 6 kilómetros por las Fuentecillas y los Calderones, además de enfilar el Pocico Diego y el paraje del Cuco.

Sagrado Corazón

En una de las pequeñas colinas que rodean el pueblo se alza la figura del Sagrado Corazón de Jesús (foto) que también está presente en otros puntos de la provincia, siendo la estatua de Alfambra la más conocida.

Corbatón

Este barrio del municipio, muy poco poblado, tiene como patrón a San Macario y conserva un peirón de la Virgen de los Dolores. Tiene una carrasca centenaria en una zona donde abundan las setas de cardo.

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