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Teruel

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Finaliza la mejora de la ‘Casa de Pintores’ de Albarracín

Ha servido de albergue a los más de 1.500 restauradores de todo el país que han trabajado en la recuperación del patrimonio de la ciudad en los últimos 21 años

restauración en Albarracín
Operarios realizando las últimas tareas de mejora en la Casa de Pintores de Albarracín.
Heraldo

La Fundación Santa María de Albarracín culmina estos días la reforma de la ‘Casa de Pintores’, residencia, en los últimos 21 años, de más de 1.500 restauradores de todo el país que han acudido a la ciudad para asistir a cursos de formación y talleres prácticos sobre la recuperación de patrimonio.

En total, 1.500 piezas entre retablos, tapices, documentos, cerámicas y libros han sido rescatados de las garras del tiempo en el plazo de dos décadas gracias a estas jornadas de restauración que la fundación desarrolla en colaboración con el Inaem (Instituto Nacional de Empleo) y el IPCE (Instituto de Patrimonio Cultural de España).

Las mejoras se han centrado en la renovación de la iluminación, pintura en general, carpinterías, cierres y actualización de baños y cocina. Las obras, las primeras que se realizan desde la rehabilitación del edificio en 1996, se han desarrollado desde febrero a finales de abril.

La intervención se suma a las desarrolladas con anterioridad por la Fundación Santa María, en el complejo de museos primero y en las residencias después. La entidad abrió el capítulo de mejoras entre 2004 y 2007 con el Museo de Albarracín y el Castillo, edificios a los que siguieron la Residencia Casa de Santa María y el Museo Diocesano.

La institución realiza una renovación sistemática gradual de sus instalaciones culturales para mejorar y actualizar la oferta de los servicios que promueve en Albarracín. “Este es uno de los valores señeros de su constante dinámica de gestión progresiva”, destaca el gerente de la fundación Antonio Jiménez.

Jiménez resalta “el gran uso” que registra la Casa de Pintores, con siete cursos cada año -para diez alumnos y de tres semanas de duración cada uno- desde hace 21 años. Cuando no está ocupada por restauradores, son los pintores, músicos, medievalistas o fotógrafos, alumnos también de cursos que imparte la Fundación Santa María, quienes se convierten en inquilinos de este albergue.

Jiménez subraya el “prestigio y gran proyección” de los cursos de restauración, cuya realización ha servido a algunos alumnos para participar posteriormente en proyectos de conservación de importantes obras artísticas, como la fachada de la catedral de Santiago de Compostela.

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